¡Cuidado con el “rostro de ferritina”! Así puedes detectar una deficiencia de hierro

En redes sociales se ha popularizado el término “rostro de ferritina” para describir una apariencia cansada, amarillenta y con ojeras que algunos influencers relacionan con una posible falta de hierro. Sin embargo, especialistas advierten que estos signos por sí solos no permiten diagnosticar una deficiencia.
La falta de hierro es la deficiencia nutricional más común a nivel mundial y puede pasar desapercibida durante mucho tiempo. En Estados Unidos, afecta a casi uno de cada tres adultos, con una incidencia particularmente importante entre las mujeres.
La pérdida de sangre durante la menstruación es uno de los factores que puede contribuir a reducir las reservas de hierro. Soumya Rangarajan, geriatra en Ann Arbor, Michigan, señaló que en mujeres jóvenes la deficiencia puede llegar a considerarse erróneamente como una consecuencia normal de la vida cotidiana.
¿Qué síntomas puede provocar?
El hierro es indispensable para producir hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos encargada de transportar oxígeno por el organismo. Por su parte, la ferritina almacena hierro y permite conocer mejor las reservas del mineral.
Entre los síntomas que pueden aparecer cuando los niveles son bajos se encuentran:
Fatiga persistente.
Caída del cabello.
Dolores de cabeza.
Mareos.
Falta de aire.
Antojo de sustancias que no son alimentos, como hielo, tierra, papel o tiza, conocido como pica.
Inflamación de la lengua y cambios en las uñas en casos más graves.
El problema es que estos síntomas no son exclusivos de la deficiencia de hierro y pueden estar relacionados con muchas otras condiciones.
La ferritina puede revelar el problema antes de la anemia
Un análisis de hemoglobina puede detectar anemia, pero no necesariamente identifica una deficiencia de hierro en sus primeras etapas. Esto ocurre porque las reservas pueden comenzar a disminuir antes de que la hemoglobina se reduzca de manera significativa.
Por ello, la prueba de ferritina es especialmente útil para conocer las reservas de hierro. Tradicionalmente, una ferritina inferior a 30 nanogramos por mililitro se ha utilizado como referencia para identificar deficiencia.
Sin embargo, algunos especialistas consideran que el límite debería ser de 50 nanogramos por mililitro, especialmente en personas con síntomas o factores de riesgo como menstruaciones abundantes o embarazo. La Sociedad Estadounidense de Hematología ha planteado adoptar este umbral en determinadas circunstancias.
La deficiencia puede ser particularmente frecuente entre mujeres desde la adolescencia hasta la menopausia debido a la pérdida mensual de sangre. Además, recuperar las reservas puede tomar tiempo incluso después de que desaparezca la menstruación.
No siempre se debe a la alimentación
Tener niveles bajos de hierro no significa necesariamente que una persona consuma poco hierro. También pueden existir problemas que dificulten su absorción o aumenten su pérdida.
Entre ellos se encuentran antecedentes de cirugía bariátrica o gástrica, infección por H. pylori, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal y algunos medicamentos utilizados para controlar el reflujo ácido.
La inflamación crónica relacionada con enfermedades autoinmunitarias, renales, cardíacas o cáncer también puede alterar el metabolismo del hierro mediante una hormona llamada hepcidina.
Por esta razón, especialistas recomiendan que ante síntomas persistentes se valore un panel completo de hierro, en lugar de asumir que el cansancio se debe simplemente al estrés o a una vida ocupada.
¿Cómo se trata la deficiencia?
El tratamiento depende de la gravedad y, sobre todo, de la causa.
Los médicos pueden recurrir a suplementos de hierro por vía oral o, en determinados casos, a infusiones intravenosas. Las tabletas pueden provocar efectos secundarios gastrointestinales y, cuando los niveles no mejoran después de varios meses, pueden considerarse otras alternativas bajo supervisión médica.
Pero reponer el hierro no siempre resuelve el problema de fondo. Si existe sangrado, mala absorción u otra enfermedad, también es necesario atender esa causa.
¿Conviene tomar hierro “por si acaso”?
Los especialistas aconsejan no comenzar suplementos de hierro sin comprobar primero que exista una deficiencia.
Tomar hierro cuando el organismo no lo necesita puede provocar una sobrecarga del mineral. En personas con hemocromatosis, una condición genética que favorece una absorción excesiva, esto puede ocasionar daños importantes en órganos como el hígado, el corazón y el páncreas.
Una alternativa es mejorar la alimentación. La carne y los mariscos contienen hierro hemo, que suele absorberse con mayor facilidad, mientras que las legumbres, verduras de hoja verde y cereales fortificados aportan hierro no hemo.
Para mejorar la absorción del hierro vegetal se recomienda combinarlo con alimentos ricos en vitamina C, como cítricos, frutos rojos, pimientos o tomates. También se aconseja separar algunas horas el consumo de té, café y lácteos respecto de las comidas ricas en hierro, ya que pueden dificultar su absorción.
En definitiva, el llamado “rostro de ferritina” puede ser una tendencia de redes sociales, pero la apariencia por sí sola no diagnostica una deficiencia de hierro. Si existe cansancio persistente u otros síntomas, lo adecuado es consultar a un profesional y realizar los estudios necesarios antes de tomar suplementos.




