¡Alerta en Texas! Restricciones por gusano barrenador frenan adopciones y ponen a miles de mascotas en riesgo

Miles de perros y gatos en Texas enfrentan una situación crítica debido a las restricciones impuestas para evitar la propagación del gusano barrenador del Nuevo Mundo, un parásito que volvió a cruzar desde México hacia Estados Unidos por primera vez en seis décadas.
Las medidas han reducido drásticamente el traslado de animales hacia otros estados, una práctica fundamental para los refugios texanos que dependen de las adopciones fuera de la entidad para liberar espacio. La consecuencia es un creciente hacinamiento que podría aumentar el número de animales sacrificados.
El problema surgió después de que las autoridades detectaran casos del parásito en Texas y reforzaran los controles sanitarios. El gusano barrenador representa además una amenaza para la industria estadounidense de la carne de res, valuada en 113 mil millones de dólares, motivo por el que el gobierno federal cerró la frontera al tránsito de ganado.
El parásito también amenaza a perros y gatos
El gusano barrenador deposita sus huevos en heridas o mucosas de los mamíferos. Cuando las larvas eclosionan, comienzan a alimentarse del tejido vivo, provocando lesiones que pueden agravarse rápidamente.
De las decenas de infecciones detectadas en el sur de Texas y el sureste de Nuevo México, varias corresponden a perros.
Ante el riesgo, 44 estados han impuesto restricciones al traslado de mascotas procedentes de las zonas afectadas, complicando una práctica de la que dependen numerosos refugios.
“Ha complicado las cosas, tanto para los pequeños rescates como para los refugios más grandes”, señaló Mia Bendixsen, directora ejecutiva de Texas Humane Legislation Network.
Refugios comienzan a quedarse sin espacio
En Corpus Christi, la Gulf Coast Humane Society estuvo varias semanas sin poder enviar perros rescatados a Nueva York. Durante ese periodo, la población del refugio pasó de aproximadamente 325 animales a casi 450.
El refugio suele trasladar alrededor de 500 perros cada año fuera de Texas, por lo que tuvo que adaptar sus instalaciones y utilizar áreas de ejercicio al aire libre para generar más espacio.
Nueva York posteriormente volvió a permitir la entrada de perros procedentes de Texas, pero únicamente si un veterinario certifica previamente que los animales no están infectados con el gusano barrenador.
La situación preocupa especialmente porque, cuando los refugios municipales se quedan sin espacio, los animales que necesitan ser recibidos pueden terminar enfrentando la eutanasia.
Texas enfrenta un enorme excedente de animales
Los traslados hacia otras regiones de Estados Unidos, especialmente el noreste y los Grandes Lagos, se han convertido durante años en una herramienta fundamental para reducir la cantidad de perros y gatos sin hogar en Texas.
En 2025, Texas trasladó casi 89 mil perros no adoptados fuera de sus refugios, la cifra más alta entre todos los estados, de acuerdo con la Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad contra los Animales.
Ese mismo año, Texas registró aproximadamente 45 mil perros sacrificados, también la cifra más alta del país.
En el caso de los gatos, Texas trasladó fuera de sus refugios casi 53 mil, mientras que registró cerca de 29 mil gatos sacrificados, únicamente por debajo de California.
En total, Texas tenía aproximadamente 439 mil perros y gatos en situación de calle en 2025, una cifra superada únicamente por California.
Veterinarios y organizaciones de bienestar animal atribuyen parte del problema a la enorme población del estado y su clima cálido, condiciones que permiten que los animales sin hogar sobrevivan durante más tiempo y tengan mayores oportunidades de reproducirse.
Esterilización, otro desafío
Los especialistas también señalan que existe una menor disposición entre algunos propietarios de Texas para esterilizar a sus mascotas.
Lori Teller, veterinaria y directora ejecutiva de la Texas Veterinary Medical Association, explicó que algunos propietarios de perros de trabajo en ranchos y granjas consideran que esterilizar a los animales puede reducir su desempeño.
“Hay personas con perros de trabajo en ranchos y granjas, tanto machos como hembras, que sienten que el animal perderá parte de su impulso”, explicó.
Refugios enfrentan una presión creciente
En Houston, Aaron Grady, director del refugio de la Humane Society, aseguró que la imposibilidad de trasladar animales fuera de Texas ha incrementado la presión sobre las instalaciones.
El problema no solo está relacionado con la cantidad de animales, sino también con su comportamiento. Un perro tranquilo puede tener mayores posibilidades de ser adoptado que otro que manifiesta estrés debido al hacinamiento.
“Si un adoptante recorre las perreras y ve a un perro que quizá está sentado tranquilo y a gusto en una, y luego, en la siguiente, hay un perro que rebota contra las paredes y ladra por lo estresado que está, el primero puede parecer más deseable”, explicó Grady.
El refugio de Houston ha intentado mantener su población alrededor de 200 animales, principalmente perros y gatos, mientras utiliza una red de hogares temporales que puede recibir hasta 300 mascotas adicionales.
También trabaja con propietarios para ayudarlos a conservar a sus animales durante más tiempo y evitar que terminen en los refugios.
Estados endurecen las reglas de traslado
Las restricciones comenzaron a multiplicarse después de que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos intensificara sus esfuerzos para impedir que la mosca del gusano barrenador avanzara desde México.
Entre las medidas se encuentra la construcción de una fábrica de moscas de 750 millones de dólares en el sur de Texas, destinada a producir miles de millones de machos estériles. La instalación tiene previsto comenzar operaciones en abril de 2027.
Estados Unidos logró reducir significativamente la presencia de esta plaga a principios de la década de 1970 mediante la liberación aérea de machos estériles. Al aparearse con las hembras, estas producían huevos que no llegaban a eclosionar.
Actualmente, instalaciones más pequeñas ubicadas en Texas y el sur de México han comenzado a dispersar moscas estériles criadas en Panamá, mientras que también se contempla construir otra instalación en Arizona.
Una semana después de que se reportara el primer caso del año en Texas, Florida prohibió la entrada de perros y gatos rescatados procedentes de Texas y Nuevo México.
Otros estados optaron por exigir inspecciones veterinarias y certificados que acreditaran que los animales estaban libres del parásito. Además, algunas entidades redujeron la vigencia de estos documentos de los 30 días habituales a apenas tres.
Un sistema que ya estaba bajo presión
Delcianna Winders, directora del Animal Law and Policy Institute de la Vermont Law and Graduate School, advirtió que las nuevas restricciones golpean a un sistema de bienestar animal que desde hace años enfrenta falta de recursos económicos y espacio.
A su juicio, además de ampliar la capacidad de los refugios, las comunidades necesitan impulsar programas de esterilización y castración accesibles para las familias que no pueden pagar estos procedimientos.
“Si pudiéramos brindarles aunque sea un apoyo básico, quizá podrían mantener a esos animales en sus hogares, y eso es un animal menos en un refugio, un animal menos que muere”, manifestó.
La pandemia de Covid-19 también dejó al sistema bajo presión, debido en parte a que las restricciones sanitarias provocaron la suspensión temporal de campañas de esterilización y castración.
A esto se sumó el aumento del costo de vida, que llevó a más propietarios a entregar a sus mascotas.
“Muchas personas simplemente dicen: ‘Ya no puedo, ya no puedo hacerlo más’”, señaló Brandon Krodle, supervisor de control animal en Greenville, Texas.
Zuri demuestra por qué los traslados pueden salvar vidas
La propia directora del refugio de Corpus Christi, Mills, conoce de cerca la importancia de los traslados.
En 2015, una perra llamada Zuri estaba en una lista de animales que serían sacrificados en Texas. Mills trabajaba entonces en Angola, Indiana, a casi mil 600 kilómetros de distancia, y recibió la petición de incluirla en uno de los traslados.
Zuri, una joven mestiza de pastor y pitbull, tenía una característica particular: su oreja derecha nunca terminaba de levantarse. Mills también recuerda que tenía “la carita más linda”.
La eligió porque, mientras le hablaba, tenía la impresión de que Zuri “realmente estaba pensando las cosas”. Aquella decisión incluso rompió una regla personal de Mills de no llevar a casa animales procedentes del refugio donde trabajaba.
Cuando Mills se mudó a Corpus Christi en 2020, Zuri volvió con ella a Texas.
“En el refugio en el que yo estaba en Indiana, trasladábamos animales desde Texas y estados del sur todas las semanas”, recordó.
Ahora, con las restricciones sanitarias provocadas por el gusano barrenador, esa red de traslados que durante años ha permitido que miles de animales encuentren una segunda oportunidad enfrenta uno de sus mayores desafíos.




