Crean Protocolo de Búsqueda; usará súper sistema y datos bancarios

Este 25 de marzo expidió el Diario Oficial de la Federación (DOF) el ‘Protocolo Homologado para la Búsqueda de Personas Desaparecidas y No Localizadas’, un documento de Segob aprobado por el Sistema Nacional de Búsqueda de Personas. Con su publicación, entra en vigor a partir de mañana para dar inicio a los trabajos de implementación.
En resumen, el nuevo protocolo redefine cómo se investiga y localiza a personas desaparecidas en México, con un enfoque nacional unificado, uso intensivo de tecnología, mayor coordinación institucional y combate frontal a la impunidad y a las organizaciones criminales detrás de las desapariciones.
El protocolo se basa en las reformas a las leyes de seguridad y de personas desaparecidas, ante el problema que atraviesa México en medio de la crisis prolongada de inseguridad desde hace cerca de dos décadas.
Cambios
Documentos homologados
A partir de este nuevo acuerdo, se establece que toda búsqueda deberá estar respaldada por un Folio Único de Búsqueda (FUB) o una carpeta de investigación, lo que permite homologar criterios en todo el país y evitar duplicidades o vacíos entre autoridades.
Actuación inmediata, sin esperar
Además, el documento refuerza el principio de actuación inmediata al señalar que las autoridades deben actuar “sin que medie solicitud” y que “se debe realizar de inmediato una diligencia” cuando existan indicios sobre el paradero de una persona.
Un “súper sistema” para buscar personas
Uno de los cambios más relevantes es la consolidación de la Plataforma Única de Identidad (PUI), descrita como un verdadero “súper sistema” tecnológico que permitirá la consulta permanente y en tiempo real de información clave para la búsqueda.
Datos bancarios y más
Esta plataforma interconecta bases de datos públicas y privadas, entre ellas:
Registro Nacional de Personas Desaparecidas
Base Nacional de Carpetas de Investigación
Banco Nacional de Datos Forenses
Registros administrativos
Y, de forma inédita, también bases de datos de particulares como:
bancos
transporte
hospitales y servicios de salud
telecomunicaciones
escuelas
paquetería y servicios de entrega
centros de rehabilitación
iglesias
y otros sistemas con información relevante sobre personas
El objetivo es que cualquier rastro digital, administrativo o biométrico pueda ser utilizado para localizar a una persona desaparecida.
Un sistema integral: tecnología, investigación y campo
El nuevo protocolo articula un modelo basado en cuatro ejes simultáneos:
uso de tecnología (como la PUI y cruces de datos)
investigación penal
búsqueda en campo
coordinación entre instituciones
Este enfoque integral busca romper con la fragmentación previa y construir un sistema nacional de búsqueda más eficiente.
Búsqueda inmediata y obligación de actuar
El documento elimina cualquier margen de espera en la actuación de autoridades. Establece que las fiscalías son responsables de ejecutar la búsqueda de manera oficiosa, lo que implica realizar acciones “sin que medie solicitud” y mantener un flujo constante de información hacia las comisiones de búsqueda.
Asimismo, obliga a todas las autoridades a compartir información relevante y responder a solicitudes, reforzando la coordinación institucional.
Combate a la impunidad y fortalecimiento de la investigación
El protocolo también enfatiza que la labor de las autoridades no se limita a investigar delitos, sino a encontrar a las personas. Señala que las investigaciones deben orientarse no solo a deslindar responsabilidades, sino también a “descubrir oficiosamente la suerte y dar con el paradero de la persona desaparecida”.
Esto busca cerrar brechas de impunidad y garantizar que cada caso tenga seguimiento real hasta su resolución.
Búsqueda por patrones: detectar redes criminales
Otra innovación clave es la incorporación formal de la Búsqueda por Patrones, que permite analizar múltiples casos de desaparición para identificar similitudes y conexiones.
Este enfoque permitirá:
detectar redes criminales
identificar zonas de riesgo
entender fenómenos masivos de desaparición
En lugar de investigar casos aislados, el protocolo impulsa estrategias colectivas basadas en análisis de contexto, lo que puede acelerar resultados y mejorar la comprensión del fenómeno.
Un cambio estructural en la búsqueda
En conjunto, el nuevo protocolo plantea un cambio de fondo:
de respuestas fragmentadas a coordinación nacional
de búsquedas aisladas a análisis masivo
de procesos lentos a acciones inmediatas




