Por juventudes libres y con oportunidades

En Chihuahua, las y los jóvenes representan no sólo la esperanza de un mejor porvenir, sino también el reflejo más claro de los desafíos sociales que enfrentamos como Estado.
Hoy más que nunca, es nuestra responsabilidad como legisladores generar las condiciones necesarias para que ningún joven vea truncados sus sueños por falta de oportunidades o por las desigualdades que, lamentablemente, aún persisten en nuestra sociedad.
Por ello, he presentado una iniciativa que busca establecer que los programas de apoyo a jóvenes emprendedores den prioridad a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad social, es decir, aquellos que enfrentan mayores obstáculos económicos, sociales o educativos para desarrollarse plenamente.
No se trata de una medida asistencialista, sino de una apuesta por la justicia social, por nivelar el terreno y brindar verdaderas oportunidades a quienes más lo necesitan.
Muchos jóvenes en comunidades marginadas o con entornos familiares complicados no encuentran un camino claro hacia el empleo, la educación o el emprendimiento. Y cuando el Estado les da la espalda, otros actores —como el crimen organizado— aparecen para ofrecer salidas falsas y destructivas.
Esa realidad no puede seguir siendo parte del destino de nuestras juventudes. Si queremos combatir de raíz la violencia y la inseguridad, debemos empezar por ofrecer alternativas reales de ocupación, productividad y esperanza.
Mi propuesta busca precisamente eso: que los programas públicos de apoyo a emprendedores no sean privilegio de unos cuantos, sino una herramienta de fortalecimiento social, capaz de rescatar talentos y canalizar el talento de los jóvenes hacia el bien común.
Queremos que los jóvenes de Chihuahua vean en el trabajo, en la innovación y en el esfuerzo, una vía de desarrollo personal y colectivo.
Convoco a todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso del Estado a respaldar esta iniciativa. No se trata de una bandera partidista ni de una causa individual, sino de una responsabilidad compartida con la juventud chihuahuense.
Cuando el poder público se pone al servicio de los jóvenes, el futuro se fortalece, la economía se dinamiza y la sociedad entera se beneficia.
Desde el Partido Revolucionario Institucional, reafirmamos nuestro compromiso con las y los jóvenes de Chihuahua. Nos mueve la convicción de que su talento, su creatividad y su energía son el mayor capital que tiene nuestro estado.
Queremos que sepan que no están solos, que hay representantes que trabajan para abrirles puertas, para acompañarlos en sus proyectos y para garantizarles condiciones de seguridad y desarrollo.
Es tiempo de emparejar el piso, de romper con las brechas que separan a los jóvenes con oportunidades de aquellos que no las tienen. Apostar por ellos es apostar por la paz, por la justicia y por el progreso.
Cada joven que encuentra una alternativa digna de vida es una historia que rescatamos de la exclusión y una victoria contra la violencia. Chihuahua necesita jóvenes con sueños, no con miedo. Y el deber de este Congreso es ayudarlos a convertir esos sueños en realidad.




