Juicio Político

Albariño, mi español preferido

Querido vinófilo, vinófila, al fin he encontrado el lugar exacto donde quiero reencarnar: la comunidad autónoma de Galicia, para ser exacta, en la pequeña ciudad de Cambados, elegida, en 2017, como la ciudad europea del vino.

En Galicia, de donde son los gallegos de los chistes, el 90% de su producción es de albariño, uva nativa de esa zona del mundo. Me tocó andar por las Rias Baixas que son una especie de entradas de mar entre los dedos de la tierra. Es una zona tan paradisiaca que me pareció ver a Adán y Eva -con ropa- claro, paseándose por ahí, y que jamás fueron expulsados por su disgustado señor padre, de ese edén, aunque pecaran.

La lluvia, la niebla, el rocío y esa alfombra de vid de 6000 hectáreas de albariño, seducen a cualquier vinófilo. La carretera es un paisaje infinito de vid, la zonas rurales son limpias y el vino es el gran protagonista. No se asoma ni una pizca de pobreza por ahí. Se nota que es tierra de hombres y mujeres laboriosas, por todos lados están los viñedos muy bien cuidados y hay vinícolas a cada paso.

Una de las actividades turísticas a las que asistí comenzó con subirnos en un pequeño yate y adentrarnos al mar, luego nos paramos a un lado de los criaderos de mejillones y en la parte baja del barco pudimos ver cómo los producen, luego nos sirvieron todos, recién cocidos, los que pudiéramos comer, y por supuesto acompañados de este fabuloso vino blanco que se sirve directamente de unos pequeños tanques. Un maridaje excepcional.

Cambados, está en Pontevedra, tiene 13,000 habitantes, un clima fresco inconcebible y los parques llenos de flores, así que, si va a volver a nacer, no se equivoque, vaya y conozca, para qu, como yo, escoja de una vez donde quiere reencarnar.

Los vinos albariños se caracterizan por su acidez alta pero que no inquieta el paladar y se convierte en frescura, además de los aromas a cítricos, a manzana, a flores blancas y esa mineralidad única, influenciada por los suelos en los que se cultiva. El clima húmedo de Galicia, se acomoda a su ciclo vegetativo y desarrolla allí, y no en otro lugar, sus elegantes cualidades aromáticas y su tono a glicerina.

Suerte, suerte, tenemos los mortales de que exista el albariño y la hermosa Galicia.

Sígame en FACEBOOK, en mi página Del Vino y Otros Amores, y le platico de un blanco seco que recién hicimos y le puse de nombre Sabines, como el gran poeta mexicano.

MIEMBRO AECHIC

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