Juicio Político

La reducción histórica de la pobreza en México: un triunfo de la Cuarta Transformación

En política, las cifras son importantes pero los cambios que se sienten en la mesa y en la vida diaria lo son mucho más. Hoy, México tiene un motivo real para celebrar: entre 2018 y 2024, más de 13 millones de mexicanas y mexicanos dejaron de vivir en pobreza. No lo dice un discurso ni un spot, lo dicen las cifras oficiales del INEGI.

Este no es un logro menor. Es la evidencia de que el modelo de la Cuarta Transformación funciona. De que, cuando el gobierno se pone del lado del pueblo y toma decisiones con justicia social, la historia puede cambiar.

Veamos el contexto. En 2008 había 49.5 millones de personas en pobreza; en 2012, esa cifra creció a 53.3 millones bajo el gobierno de Felipe Calderón. Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, se mantuvo por encima de los 51 millones hasta 2018. Ese año, el pueblo decidió cambiar de rumbo y confiar en un proyecto que pusiera a la gente primero.

La pandemia de COVID-19 en 2020 fue un golpe duro para todo el mundo, y en México provocó un aumento temporal en la pobreza. Pero, en apenas cuatro años, esa cifra cayó a 38.5 millones de personas, es decir, el 29.6% de la población, frente al 41.9% que había en 2018. Y si hablamos de pobreza extrema, el avance es aún más impresionante: de 12.3 millones de personas en 2008 a solo 7 millones en 2024, equivalente al 5.3% de la población.

Nada de esto es casualidad. Es fruto de decisiones valientes y coherentes: un aumento histórico del salario mínimo, la universalización de programas sociales, inversión en educación, vivienda y derechos básicos, y un gobierno que entiende que el crecimiento económico no sirve si no se traduce en bienestar para las mayorías.

La reducción de la pobreza significa que una madre que ya puede mandar a sus hijos a la escuela con todo lo necesario. Es un adulto mayor que hoy recibe un apoyo que le permite vivir con dignidad. Es un joven que, gracias a una beca, puede seguir estudiando y aspirar a un futuro mejor.

Ahora ya es muy normal conocer y ser beneficiario de todos los programas sociales, tan solo por el hecho de ser mexicano, de poder recibirlos porque se trata de un derecho adquirido, si hace 15 o 20 años nos hubieran dicho que habría una pensión para todos los adultos mayores de México, es muy probable que no lo hubiéramos creído, incluso algunos lo tomarían como broma. Pues ahora es ya una realidad

Claro que aún hay retos. El 30% de la población sigue viviendo en pobreza y el acceso a la salud es un pendiente que debemos atender con prioridad. Pero lo más importante es que hoy sabemos que sí se puede avanzar. Que no era inevitable que millones vivieran en la marginación; que la distribución y cuidado de los recursos públicos si era importante, que no todas las personas tienen las mismas oportunidades, pero si tienen un gobierno que se interesa y actúa para que todos tengan una base mínima para su impulso, lo que faltaba era un gobierno con voluntad política y compromiso social.

Este logro no es de un gobierno solamente. Es del pueblo que decidió cambiar la historia y no volver atrás. Es la prueba de que cuando el presupuesto se usa con honestidad, cuando las políticas públicas se diseñan para la gente y no para unos cuantos, los resultados llegan.

Por eso, no se trata de cantar victoria y quedarnos ahí. No podemos dejar a nadie atrás, hay mucho que hacer y tenemos prisa, se trata de la vida de millones de mexicanas y mexicanos, por ello hay que tomar este avance como punto de partida para que, en un futuro cercano, podamos decir que la pobreza en México es solo un capítulo superado de nuestra historia.

Porque un México más justo no es un sueño, es un proyecto que ya está en marcha. Y lo estamos construyendo juntos, con la fuerza de la gente y el compromiso firme de la Cuarta Transformación.

 

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