Juicio Político

Chihuahua merece avanzar

Cada pleito entre gobiernos tiene un costo, y la cuenta siempre termina pagándola la gente. Se paga con obras que no llegan, proyectos que se atoran y oportunidades que se pierden.

Por eso, luego de transcurrido el proceso interno, donde fue definida la Coordinación Estatal de Morena en Chihuahua, nos hemos propuesto un reto muy importante; que todas y todos los impulsores de la Cuarta Transformación nos unamos con la clara intención de que la transformación llegue a todos los rincones del estado.

Las razones sobran, pero hay dos que sobresalen. La necesidad de cambio a partir de un gobierno y un partido desgastado, corrompido, que recurre al canibalismo y a las peores prácticas políticas que en otro tiempo fueron víctimas cuando denunciaron el abuso del sistema —basta recordar el Verano Caliente del ´86— pero que ahora reproducen y hasta han reinventado la guerra sucia, las cúpulas han ido olvidando las causas que les dieron origen.

Y la otra, romper de una vez por todas con ese distanciamiento del Gobierno de México, que en una lógica autodestructiva y una cultura política heredada, nuestros gobernantes siempre están peleando, criticando y hasta combatiendo las decisiones de la Presidencia de la República, una batalla sin justificación real, más un orgullo nacido de la arrogancia política, y a veces, por prejuicios torpes.

Nunca nadie ha salido bien librado de las peleas con el gobierno central, al menos no en Chihuahua, donde primero un sexenio y el otro también, los gobernadores en turno se quejan del maltrato, de la falta de apoyos, pero rara vez presentan propuestas, antes bien, prefieren la camorra, la batalla sin cuartel, alimentando su ego y hasta fantasear con la nominación de una candidatura presidencial.

Algunos más moderados, otros más beligerantes pero la mayoría prefiere esa salida a la diplomacia interna; claro que los hubo conciliadores y buenos gestores, hay muestras de ello en la infraestructura carretera de nuestra entidad, pero no corresponden a la actualidad, los últimos gobiernos se han decantado por el berrinche y el jaloneo. Mejor que los vean gritones y respondones, que conciliadores y buenos gestores.

Esta última postura inflama menos el ego de los gobernantes, pero le trae muchos más beneficios a los ciudadanos. Quiero poner un ejemplo que aplica bien a este punto, y aunque sé que hablar bien en boca propia es vituperio, sinceramente es el ejemplo que mejor conozco, por estar involucrado en la administración pública municipal de ciudad Juárez.

Desde el gobierno del presidente López Obrador en Juárez vimos la oportunidad de lograr cosas que hubieran sido imposibles con el presupuesto municipal y aún complicado para el estatal, aunque debo decir que es más de 10 veces mayor que el del Municipio. La muestra mas clara fue la del Hospital de Especialidades que obtuvo una inversión para la edificación y equipamiento de más de 2 mil 500 millones de pesos.

Con la presidenta Claudia Sheinbaum hemos realizado un gran número de obras, como las instancias infantiles, viviendas, un Cbtis, un gran número de programas sociales, entre otros.

Es un poco de voluntad política porque sólo nos pidieron a los municipios, en todos los casos, el terreno para edificar esas obras, naturalmente lo donamos y la gran mayoría de ellas son ya una realidad.

Ahora, si vemos el caso de la Capital, es una pena, porque los ciudadanos no han podido acceder a esos beneficios por la simple razón de que el gobierno municipal panista no ha dispuesto siquiera de los terrenos necesarios para edificar un nuevo hospital o las viviendas que tanta falta hacen a los ciudadanos. Claro ofrecieron un espacio inservible que hacía inviable el proyecto.

La razón es obvia: que no se vean aquí los logros de Morena y se hable de dichas obras y decenas de programas que por orgullo o incapacidad política, o ambas, la gobernadora y su administración mantienen alejados a los ciudadanos de tan significativos beneficios.

Chihuahua merece gobernantes maduros, que puedan ponerse de acuerdo pese a sus diferencias ideológicas o de partido, porque un hospital, una escuela o una vivienda puede no significar mucho para algunos, pero significa muchísimo para las familias chihuahuenses y eso es lo que a final de cuentas importa.

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