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Parkinson no es exclusivo de adultos mayores: también puede aparecer en jóvenes y hasta en niños

Cuando se habla de la enfermedad de Parkinson, muchas personas la relacionan inmediatamente con adultos mayores que presentan temblores, rigidez o dificultades para moverse. Sin embargo, aunque la edad es uno de los principales factores de riesgo, la enfermedad también puede aparecer mucho antes de la vejez.

Mayo Clinic señala que el Parkinson suele comenzar alrededor de los 50 años o después, con una edad promedio de aparición cercana a los 70 años. Cuando se presenta antes de los 50, se considera Parkinson de inicio temprano.

El problema es que, al tratarse de una enfermedad poco frecuente en personas jóvenes, sus primeros síntomas pueden atribuirse a otras causas y el diagnóstico puede retrasarse. La propia Mayo Clinic explica que quienes desarrollan Parkinson a edades más tempranas pueden minimizar sus síntomas o relacionarlos con lesiones deportivas, rigidez muscular u otros problemas.

Los síntomas no siempre comienzan con temblores

Los temblores son uno de los signos más conocidos del Parkinson, pero no son el único síntoma. La enfermedad también puede provocar lentitud de movimientos, rigidez muscular, problemas de equilibrio y coordinación, cambios en la escritura, alteraciones del habla y disminución de algunos movimientos automáticos.

También pueden aparecer síntomas no motores, como trastornos del sueño, estreñimiento, alteraciones del olfato, fatiga, ansiedad o cambios en la memoria y el pensamiento.

El neurólogo Rodolfo Savica, especialista de Mayo Clinic en Parkinson de inicio temprano, ha dedicado parte de su trabajo a estudiar la aparición de la enfermedad en edades tempranas. La institución lo identifica entre sus especialistas en Parkinson de inicio temprano y trastornos del movimiento.

Incluso puede presentarse en niños

Aunque es extremadamente poco frecuente, existen casos en los que los síntomas relacionados con Parkinson aparecen durante la infancia o la adolescencia.

La Parkinson’s Foundation señala que, en casos raros, los síntomas similares al Parkinson pueden aparecer en niños y adolescentes, una condición conocida como parkinsonismo juvenil. En estos casos, las alteraciones genéticas pueden tener un papel particularmente importante.

Savica ha relatado el caso de un menor de apenas 9 años atendido por un equipo médico de Mayo Clinic, quien presentó lentitud de movimientos y dificultades de equilibrio y posteriormente fue diagnosticado con un trastorno relacionado con el sistema dopaminérgico.

El caso ilustra la dificultad que puede existir para identificar la enfermedad cuando aparece a una edad en la que normalmente no se espera encontrarla.

¿Qué papel tienen los genes?

La aparición temprana del Parkinson puede estar relacionada con una combinación de factores genéticos y ambientales. La influencia genética tiende a ser mayor cuanto más joven es la persona al momento de desarrollar la enfermedad, particularmente en los casos juveniles.

Entre los genes asociados con formas de Parkinson de inicio temprano se encuentran PRKN, PINK1, PARK7 y SNCA, aunque tener una variante genética relacionada con Parkinson no significa necesariamente que una persona vaya a desarrollar la enfermedad.

También se investigan posibles factores ambientales, como determinadas exposiciones a pesticidas y otras sustancias. Sin embargo, Mayo Clinic señala que ningún factor ambiental individual ha demostrado ser por sí solo una causa del Parkinson.

Una enfermedad que también puede afectar a personas en edad laboral

La Parkinson’s Foundation estima que aproximadamente entre 5% y 10% de las personas con Parkinson reciben el diagnóstico antes de los 50 años.

Por ello, considerar que el Parkinson es exclusivamente una enfermedad de la vejez puede contribuir a que sus manifestaciones tempranas pasen desapercibidas.

Reconocer que la enfermedad también puede aparecer en adultos jóvenes y, en casos excepcionales, durante la infancia, permite mantener una mayor atención ante síntomas persistentes de movimiento, rigidez, lentitud o problemas de equilibrio y buscar una valoración médica adecuada.

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