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¿No puedes dormir por pensar demasiado? Cinco trucos para relajar la mente y descansar mejor

Después de una jornada laboral llena de pendientes, estrés y actividades, llega la noche y, aunque el cuerpo parece estar listo para descansar, la mente no siempre logra desconectarse.

Conversaciones pendientes, tareas por resolver, preocupaciones sobre el futuro o recuerdos de errores cometidos pueden aparecer con mayor intensidad cuando desaparecen las distracciones del día. Esto provoca que el cerebro permanezca activo justo cuando debería prepararse para dormir.

Cuando dormir comienza a sentirse como una tarea

El sueño es una función vital que permite al cuerpo y al cerebro recuperarse y mantenerse saludables. Por ello, las interrupciones prolongadas del descanso pueden tener consecuencias tanto físicas como mentales.

El problema aparece cuando dormir deja de ser un proceso natural y se convierte en una obligación que genera presión. Cuanto más se intenta forzar el descanso, mayor puede ser la tensión, la frustración y la vigilancia interna, dificultando todavía más la posibilidad de conciliar el sueño.

De acuerdo con Victoria Jiménez Amengual, psicóloga, las causas pueden ser diversas: desde factores genéticos hasta hábitos poco saludables, como utilizar dispositivos electrónicos antes de acostarse, consumir cafeína o alcohol durante la noche y mantener horarios de sueño irregulares. También existen problemas de salud, como la obesidad y la hipertensión, que pueden interferir con el descanso.

La especialista señala que la ansiedad también puede afectar directamente el sueño, al provocar un estado de hiperactivación que impide que el cerebro se relaje. Esto puede manifestarse mediante una sensación constante de alerta, aumento del cortisol durante la noche, taquicardia o tensión muscular, incluso cuando no existe una amenaza evidente.

Cinco alternativas para ayudar a desconectar la mente

Cuando los pensamientos no permiten descansar, existen ejercicios sencillos que pueden ayudar a dirigir la atención hacia otras actividades y reducir la tensión antes de dormir.

1. El juego del alfabeto

Elige una categoría sencilla, como frutas, animales o nombres de personas, y piensa en un elemento para cada letra del abecedario. Por ejemplo: A de ananá, B de banana y C de cereza.

El objetivo es concentrar la mente en encontrar palabras y darle una pausa a las preocupaciones.

2. El escaneo corporal

Cierra los ojos y concéntrate en el peso de tu cuerpo. Comienza por los pies, continúa con las piernas, la cadera y la espalda, prestando atención a las sensaciones de cada parte mientras descansas sobre el colchón.

3. El truco del parpadeo rápido

Si tienes los ojos abiertos y no consigues dejar de pensar, intenta parpadear rápidamente durante 30 o 45 segundos. Este ejercicio busca generar cansancio en los párpados y favorecer que los ojos se cierren de manera natural.

4. Contar las exhalaciones

Respira con normalidad y, cada vez que expulses el aire, cuenta mentalmente: uno, dos, tres, hasta llegar a diez. Después comienza nuevamente. Si pierdes la cuenta, simplemente vuelve al número uno.

5. El suspiro largo

Toma aire profundamente por la nariz y expúlsalo por la boca mediante un suspiro largo y sonoro, como cuando termina un día agotador. Repite el ejercicio tres veces para ayudar a liberar la tensión acumulada en el pecho y el cuello.

Estos ejercicios pueden servir como herramientas de relajación antes de acostarse. Sin embargo, si las dificultades para dormir persisten o afectan las actividades diarias, es recomendable buscar orientación de un profesional de la salud.

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