¿Quieres vivir más años? Seis mitos sobre la longevidad que la ciencia está poniendo en duda

La búsqueda de la eterna juventud ha cobrado fuerza en los últimos años. Desde suplementos y tratamientos hormonales hasta inyecciones de péptidos, las redes sociales están llenas de recomendaciones que prometen frenar el envejecimiento y prolongar la vida. Sin embargo, muchas de estas afirmaciones carecen de evidencia científica sólida y algunas incluso pueden representar riesgos para la salud.
Un informe de 2026 elaborado por XRC Brand Capital Fund señala que las búsquedas en internet relacionadas con la longevidad fueron cuatro veces mayores a finales de 2025 que un año antes.
Ante el auge de esta tendencia, especialistas en envejecimiento advierten que es importante distinguir entre las investigaciones científicas y las promesas comerciales. Sofiya Milman, profesora de estudios sobre la longevidad humana en la Facultad de Medicina Albert Einstein, ha señalado que en este campo circula una gran cantidad de información sin sustento científico.
Estos son seis mitos sobre la longevidad que los investigadores consideran importante aclarar.
1. La investigación busca que vivamos más años a cualquier costo
Aunque suele pensarse que el objetivo de la ciencia del envejecimiento es alcanzar edades cada vez más avanzadas, muchos investigadores tienen una prioridad distinta: prolongar los años de vida en los que las personas se mantienen saludables.
Steven Austad, profesor de biología de la Universidad de Alabama en Birmingham, explica que el propósito principal es ampliar la llamada esperanza de vida saludable, es decir, el tiempo durante el cual una persona puede vivir con buena salud y conservar su independencia.
Vivir más años sería un beneficio adicional, pero no necesariamente el objetivo central. La intención es reducir el periodo en el que las enfermedades, la discapacidad y la pérdida de autonomía afectan la calidad de vida.
2. Cada vez vivimos más y con mejor salud
Aunque los avances médicos han permitido tratar numerosas enfermedades y mejorar la supervivencia, esto no significa que las personas necesariamente pasen más años en buenas condiciones de salud.
Un estudio publicado en 2025 señaló que la esperanza de vida promedio en Estados Unidos aumentó alrededor de seis meses entre 2009 y 2019, mientras que la esperanza de vida saludable disminuyó durante ese periodo.
Esto significa que una persona puede vivir más tiempo, pero también pasar una mayor cantidad de sus últimos años con enfermedades crónicas o limitaciones físicas.
Austad compara esta situación con un juego en el que, al controlar un problema, aparece otro. Mientras los tratamientos contra enfermedades como el cáncer y las cardiopatías han mejorado, otras afecciones, como la demencia, continúan representando importantes desafíos para la salud pública.
Por ello, los especialistas destacan la importancia de combinar los tratamientos médicos con estrategias de prevención y atención integral.
3. Los suplementos y medicamentos antienvejecimiento prolongan la vida
Péptidos, resveratrol, suplementos de NAD+ y hormona del crecimiento humano figuran entre los productos promocionados en internet como herramientas para retrasar el envejecimiento.
Sin embargo, Aladdin Shadyab, profesor asociado de la Universidad de California en San Diego, advierte que no se ha demostrado de manera concluyente que estos productos prolonguen la vida humana.
Algunas sustancias han mostrado resultados prometedores en animales de laboratorio, incluidos gusanos y ratones, pero esos hallazgos no garantizan los mismos efectos en las personas.
El caso del NAD+ es un ejemplo. Esta molécula participa en procesos esenciales para el funcionamiento celular y se ha popularizado la idea de que elevar sus niveles mediante suplementos puede combatir el envejecimiento. No obstante, investigaciones recientes han cuestionado algunas de las premisas de esta estrategia, y todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que estos suplementos prolonguen la vida.
La hormona del crecimiento también requiere precaución. Una revisión de ensayos clínicos encontró que su uso en adultos mayores sanos puede aumentar el riesgo de efectos adversos, como dolor articular, hinchazón y síndrome del túnel carpiano.
La recomendación es no utilizar productos promocionados como antienvejecimiento sin orientación médica y sin evidencia sólida que respalde sus beneficios.
4. Las mujeres envejecen con mejor salud que los hombres
En promedio, las mujeres viven alrededor de cinco años más que los hombres. Sin embargo, vivir más tiempo no significa necesariamente disfrutar de más años libres de enfermedades.
Pankaj Kapahi, investigador del Instituto Buck especializado en envejecimiento, señala que las mujeres pueden pasar una mayor proporción de su vida adulta mayor con enfermedades o discapacidades.
Después de la menopausia, además, se producen cambios que pueden influir en distintos aspectos de la salud. Las mujeres mayores presentan una mayor frecuencia de ciertas enfermedades, entre ellas algunas afecciones autoinmunes, artritis y enfermedad de Alzheimer.
Los investigadores también advierten que históricamente los estudios sobre envejecimiento han incluido una mayor atención a los hombres, una diferencia que puede limitar el conocimiento sobre los procesos biológicos específicos de las mujeres.
Incluso en estudios con animales, algunos compuestos que han prolongado la vida parecen producir efectos distintos entre machos y hembras. Las razones todavía no se comprenden por completo.
5. Siempre es bueno bajar de peso cuando se tiene sobrepeso
La pérdida de peso puede aportar beneficios en determinadas circunstancias, pero no siempre es favorable, especialmente en las personas mayores.
La evidencia científica sobre este tema es contradictoria. Algunos estudios han relacionado la pérdida de peso con un menor riesgo de muerte, mientras que otros han encontrado resultados diferentes entre adultos de edad avanzada.
Un estudio de 2023 realizado por Shadyab y sus colegas encontró una asociación entre la pérdida de peso, tanto intencionada como involuntaria, y menores probabilidades de que mujeres de entre 61 y 81 años llegaran a los 90 años.
Por otro lado, un metaanálisis de 2021, que reunió 30 estudios, encontró que la pérdida de peso entre personas de 65 años o más se asociaba con un riesgo de muerte 59% mayor. Este tipo de asociación no demuestra que adelgazar sea la causa directa del aumento del riesgo, pero sí pone de manifiesto la complejidad del fenómeno.
Una posible explicación es que algunas personas mayores pierden no solo grasa, sino también masa muscular y densidad ósea, componentes importantes para conservar la movilidad y la independencia.
Por eso, el peso no debe evaluarse de manera aislada. En adultos mayores, los cambios involuntarios de peso requieren atención médica, mientras que cualquier plan para adelgazar debe considerar el estado nutricional, la fuerza muscular y las condiciones de salud de cada persona.
6. Si llevas una vida saludable, puedes llegar a los 100 años
Mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física, dormir lo suficiente y evitar el tabaco puede contribuir a una mejor salud y reducir el riesgo de diversas enfermedades. Sin embargo, estos hábitos no garantizan alcanzar una edad determinada.
La genética y el entorno también influyen en la longevidad. Según Sofiya Milman, la herencia genética parece desempeñar un papel especialmente importante entre quienes alcanzan los 95 años o más.
Algunas investigaciones han encontrado que las personas que llegan a edades excepcionalmente avanzadas no siempre presentan hábitos claramente más saludables que quienes viven menos tiempo, cuando se comparan factores como el peso, la alimentación, la actividad física y el consumo de alcohol o tabaco.
Esto no significa que cuidarse sea inútil. Los hábitos saludables siguen siendo importantes para prevenir enfermedades y conservar la capacidad funcional, pero no permiten predecir con certeza cuánto vivirá una persona.
La clave no es solo vivir más, sino vivir mejor
La investigación sobre la longevidad continúa avanzando, pero todavía existen muchas preguntas sin respuesta sobre cómo retrasar el envejecimiento y prevenir las enfermedades asociadas con la edad.
Por ahora, los especialistas recomiendan desconfiar de las promesas de juventud eterna, evitar tratamientos sin evidencia suficiente y consultar a profesionales de la salud antes de utilizar suplementos o medicamentos con fines antienvejecimiento.
Más que perseguir una cifra extraordinaria de años, el objetivo es conservar la salud, la movilidad y la independencia durante el mayor tiempo posible. La ciencia todavía no ofrece una fórmula para vivir hasta los 100 años, pero sí continúa estudiando cómo mejorar la calidad de vida a medida que envejecemos.




