Paquete Económico 2027 pone a prueba las finanzas de México

El Gobierno federal entregó al Congreso de la Unión el Paquete Económico 2027, una propuesta que llega en un momento de presión sobre las finanzas públicas y con el reto de aumentar los ingresos sin recurrir a una reforma fiscal que implique nuevos impuestos generales.
La Secretaría de Hacienda plantea fortalecer la recaudación mediante modificaciones fiscales y una mayor vigilancia sobre prácticas de evasión y elusión, con especial atención al uso de empresas factureras. El objetivo es elevar los ingresos tributarios y, al mismo tiempo, avanzar en la reducción del déficit público.
El paquete contempla ingresos totales por alrededor de 9.1 billones de pesos, mientras que los ingresos tributarios alcanzarían una proporción histórica respecto al Producto Interno Bruto. Entre los principales cambios planteados aparecen ajustes relacionados con el Impuesto Sobre la Renta y medidas para cerrar espacios utilizados para reducir artificialmente el pago de impuestos.
La estrategia fiscal también coloca bajo la lupa al llamado “huachicol fiscal”, además de otras prácticas de evasión. Hacienda busca que una mayor fiscalización se traduzca en recursos adicionales para sostener el gasto público en un escenario donde las necesidades de financiamiento siguen siendo elevadas.
Para 2027, el Gobierno federal plantea además reducir el déficit fiscal y mantener bajo control variables como la inflación y el tipo de cambio. La propuesta llega en un contexto de desaceleración económica y bajo la observación de las agencias calificadoras, lo que aumenta la presión para mantener disciplina en las finanzas públicas.
El debate apenas comienza y será el Congreso quien discuta y eventualmente modifique la propuesta. El punto central será determinar si las medidas de recaudación son suficientes para sostener los compromisos del Gobierno sin generar mayores presiones sobre empresas, consumidores y contribuyentes.
El Paquete Económico 2027 será, además, uno de los primeros grandes debates fiscales de cara a un año marcado por el escenario electoral. Por ello, cada ajuste al gasto y a los ingresos tendrá también una lectura política.




