Juicio Político

Reforestar a México

Los árboles tardan décadas en crecer, pero basta una temporada de incendios, una plaga o el cambio de uso del suelo para perder, en muy poco tiempo, el patrimonio natural construido durante generaciones. Por eso, reforestar no es solamente plantar árboles; es recuperar la capacidad de nuestros bosques para producir agua, proteger los suelos, conservar la biodiversidad y brindar oportunidades de desarrollo a las comunidades que viven de ellos.

Este domingo, por convocatoria de la presidenta Claudia Sheinbaum, México llevará a cabo la Jornada Nacional de Reforestación 2026, un esfuerzo que reunirá a miles de personas en las 32 entidades del país con un objetivo común: restaurar ecosistemas y fortalecer el patrimonio forestal de nuestra nación.

Más allá del número de árboles que se planten, el verdadero valor de esta jornada radica en el mensaje que envía: el futuro ambiental de México no puede depender únicamente de reaccionar ante las emergencias. Necesitamos invertir en la restauración de nuestros ecosistemas con una visión de largo plazo, entendiendo que cada árbol sembrado representa una inversión en agua, biodiversidad, resiliencia climática y bienestar social.

En Chihuahua, esta jornada tendrá un significado especial. La sede estatal será el Ejido Bocoyna, en el municipio del mismo nombre, dentro de la cuenca del Río Fuerte y del Área de Protección de Flora y Fauna Papigochi. Ahí se restaurarán 48 hectáreas de bosque afectadas por incendios forestales mediante la plantación de 9,600 ejemplares de Pinus durangensis y Pinus arizonica, especies nativas que forman parte de la riqueza forestal de nuestra sierra.

No es casualidad que la reforestación se realice en una zona que sufrió los efectos del fuego. Restaurar un bosque significa devolverle la capacidad de capturar agua, proteger el suelo, albergar vida silvestre y seguir siendo fuente de desarrollo para las comunidades forestales. Es una tarea que requiere constancia, seguimiento y mantenimiento durante varios años, porque el éxito de una reforestación no se mide el día que se planta un árbol, sino cuando ese árbol logra formar parte nuevamente del ecosistema.

La Jornada Nacional de Reforestación también nos recuerda que la conservación del medio ambiente no es responsabilidad exclusiva del gobierno. Requiere la participación de ejidos, comunidades, propietarios forestales, instituciones, organizaciones civiles, estudiantes, empresas y ciudadanía. La restauración de nuestros bosques es una causa que nos une porque sus beneficios alcanzan a todos.

En un estado como Chihuahua, donde nuestros bosques son estratégicos para el abastecimiento de agua, la biodiversidad y el desarrollo regional, cada acción de restauración tiene un valor que trasciende generaciones.

Sembrar un árbol es un acto de esperanza. Cuidarlo hasta verlo crecer es un compromiso con el futuro. Esa es, quizá, la lección más importante de esta Jornada Nacional de Reforestación.

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