
• Denuncian bloqueos y obstáculos en carreteras para impedir llegada de manifestantes a Chihuahua capital.
• Morena acusa al gobierno estatal de utilizar todo el aparato gubernamental para frenar la protesta.
• Acusan al secretario Rafa Loera de operar grupos de presión para amedrentar asistentes a la movilización.
• Señalan al titular de la JMAS, Alan Falomir, por presuntas maniobras y aperturas en calles del centro para afectar el recorrido.
• Ariadna Montiel, Cruz Pérez Cuéllar y otros liderazgos encabezaron el posicionamiento contra la gobernadora.
• La protesta giró en torno a acusaciones de intervención extranjera, usurpación de funciones y presunto encubrimiento del llamado “Caso CIA”.
Chihuahua vivió este sábado una de las jornadas políticas más tensas y polarizadas de los últimos años.
Lo que comenzó como una movilización convocada por Morena bajo la bandera de la “Defensa de la Soberanía Nacional”, terminó convirtiéndose en una confrontación directa contra la gobernadora panista María Eugenia Campos Galván, señalada por dirigentes morenistas de permitir operaciones extranjeras en territorio mexicano y posteriormente encubrir los hechos relacionados con el llamado “Caso CIA”.

Desde temprana hora comenzaron a reportarse bloqueos carreteros, cierres parciales y movilizaciones en distintos puntos del estado. Legisladores y dirigentes de Morena denunciaron públicamente que existió un intento coordinado para impedir la llegada de manifestantes provenientes de Ciudad Juárez, Delicias, Meoqui y otros municipios hacia la capital del estado.
Mientras los contingentes avanzaban rumbo al centro de Chihuahua, la tensión aumentaba. Morena acusó directamente al gobierno estatal de operar un “cerco político y vial” para frenar la protesta. Incluso se denunciaron obras improvisadas, maquinaria y afectaciones en calles estratégicas cercanas al recorrido de la manifestación.
La dirigencia nacional de Morena sostuvo que estos actos representaban un intento desesperado por contener el descontento social derivado de las acusaciones contra Maru Campos por la presunta participación de agentes estadounidenses en operativos dentro del estado de Chihuahua.
La movilización fue encabezada por figuras clave del morenismo nacional y estatal. Entre ellos, Ariadna Montiel, Andrés Manuel López Beltrán (“Andy”), la senadora Andrea Chávez y el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, considerado uno de los liderazgos más fuertes de Morena en Chihuahua rumbo al 2027.

A su llegada a Chihuahua, Ariadna Montiel y Andrés Manuel López Beltrán fueron recibidos en medio de empujones, gritos y confrontaciones por grupos que simpatizantes morenistas identificaron como operadores ligados al gobierno estatal.
Dirigentes y simpatizantes de Morena acusaron además al secretario de Cohesión Social, Rafa Loera, de presuntamente operar grupos de presión e intimidación contra asistentes y figuras del movimiento durante la jornada.
También señalaron al director de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, Alan Falomir, por presuntas maniobras en calles del centro de la ciudad y aperturas de zanjas que —según denunciaron— buscaban afectar el desarrollo normal de la movilización y obstaculizar el paso de los contingentes.

Pese al ambiente de confrontación, la marcha logró llegar hasta las inmediaciones del Palacio de Gobierno, donde miles de simpatizantes corearon consignas contra la gobernadora.
Frente al Palacio de Gobierno se reunieron las principales figuras políticas de Morena en el estado. Ahí, Ariadna Montiel lanzó uno de los discursos más duros contra Maru Campos, acusándola públicamente de “ceder el poder a agentes extranjeros” y permitir operaciones fuera del marco constitucional mexicano.
La dirigencia morenista sostiene que la mandataria estatal debe responder políticamente por posibles violaciones a la Constitución y a la Ley de Seguridad Nacional derivadas del operativo ocurrido en la Sierra Tarahumara, donde presuntamente participaron agentes estadounidenses.
En ese contexto, Morena anunció que impulsará acciones políticas y jurídicas contra la gobernadora, incluyendo solicitudes de juicio político y comparecencias públicas.
La narrativa impulsada durante la protesta giró en torno a tres ejes principales:
• Violación a la soberanía nacional.
• Usurpación de funciones y presunta intervención extranjera en territorio mexicano.
• Presunto encubrimiento y destrucción de pruebas relacionadas con el denominado “Caso CIA”.
Aunque el gobierno estatal ha rechazado los señalamientos y sectores opositores han calificado la movilización como una estrategia política de Morena, la jornada dejó claro que Chihuahua ya se convirtió en uno de los principales campos de batalla políticos rumbo a las elecciones de 2027.
Y pese a bloqueos, protestas, cierres y confrontaciones, Morena aseguró haber enviado un mensaje contundente desde Chihuahua: que el caso Maru Campos no quedará enterrado políticamente.


