IMSS y la prevención a 40 años del Sinaproc

El año 1985 marcó un antes y un después en la vida de México. El país se enfrentó a una de sus mayores catástrofes: un terremoto que provocó una pérdida masiva de vidas humanas, colapsos estructurales y una crisis social profunda, especialmente en la capital, entonces denominada Distrito Federal.
Esta tragedia puso de manifiesto el desconocimiento del peligro sísmico y la ausencia de un mecanismo institucional efectivo para coordinar la atención, el rescate y la continuidad de operaciones.
La emergencia evidenció la urgencia de contar con una estructura organizada para actuar antes, durante y después de un desastre.
En respuesta, el 6 de mayo de 1986 se emitieron por decreto presidencial las bases del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc). Su principio fundamental es la salvaguarda de la vida, los bienes y el entorno, mediante un marco de coordinación interinstitucional obligatorio. Este sistema integra a dependencias federales, estatales y municipales, así como a los sectores académico, social y privado, con el fin de proteger a la población.
El Sinaproc representó un parteaguas en la política pública en México. Reconoció que, para prevenir y mitigar riesgos, era necesario diseñar estrategias integrales que involucraran a todos los órdenes de gobierno y a la sociedad civil.
Desde la creación de la Comisión Metropolitana de Emergencias en 1985, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha sido parte fundamental de este sistema. En él desempeña una doble función: proteger a las y los trabajadores, así como a sus derechohabientes, y garantizar la continuidad de los servicios en sus instalaciones.
A punto de cumplirse cuatro décadas de la creación del Sinaproc, el IMSS ratifica su compromiso institucional. Ejemplo de ello es que, en el primer Simulacro Nacional, participamos con seis mil 184 inmuebles y un total de participantes entre brigadistas y población usuaria de 228 mil 873 en todo el país. Por primera vez en la historia del Instituto, se dotó de chalecos distintivos a los más de 120 mil brigadistas que realizan esta labor solidaria.
Como expresó el maestro Zoé Robledo, director general del IMSS, durante la entrega de este equipamiento: “Hay cosas que no se ven hasta que hacen falta. Nadie pregunta por ellas hasta que son necesarias; una de ellas es la protección civil”.
Bajo esta visión preventiva se han establecido métricas de desempeño en los inmuebles, incluyendo capacitaciones virtuales y presenciales que fortalecen la cultura de la prevención, tanto en el ámbito laboral como en el personal.
Así, el IMSS reafirma su vocación de servicio y su conciencia preventiva.




