La presidenta vuelve a Chihuahua: un compromiso con la justicia

La presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en Chihuahua no pasa desapercibida. Con su visita de esta semana, suma ya tres recorridos oficiales a Ciudad Juárez en apenas unos meses de gobierno y regresa nuevamente a la Sierra Tarahumara para continuar con uno de los proyectos más profundos y humanos de esta administración: el Plan de Justicia para los Pueblos Originarios.
La presidenta no viene a inaugurar discursos; viene a transformar realidades. Su visita a la Sierra responde a un pendiente histórico que había sido ignorado durante décadas: el reconocimiento pleno de los derechos territoriales de las comunidades indígenas. Hoy, gracias a este esfuerzo, familias rarámuri y ódami reciben certeza jurídica sobre sus tierras, un acto que no solo repara una deuda del Estado, sino que abre un camino de dignidad y desarrollo.
Este tipo de decisiones hablan de un gobierno con prioridades claras. Mientras en otros tiempos la sierra era visitada solo para la foto, hoy vuelve a ser escuchada y atendida desde su propia voz. La presidenta Sheinbaum lo ha dejado claro: no hay transformación posible si los pueblos originarios no están en el centro.
En Ciudad Juárez, su presencia adquiere otro significado. La frontera, con todas sus complejidades sociales y económicas, ha encontrado en esta administración una aliada. Tres visitas en tan poco tiempo no son casualidad; son muestra de un interés real por atender rezagos, fortalecer infraestructura, impulsar el bienestar y dialogar con una región que siempre ha exigido ser tomada en serio.
Desde Bienestar, bajo el liderazgo de la secretaría Ariadna Montiel y de la delegada estatal Mayra Chávez, estos esfuerzos se sienten en territorio: en las comunidades donde se entregan apoyos sin intermediarios, en los Centros Integradores donde se acompaña a miles de familias, y en cada rincón donde los programas federales representan la diferencia entre la incertidumbre y la esperanza.
La visita de la presidenta reafirma algo fundamental: Chihuahua sí cuenta, y cuenta mucho. Su geografía diversa, sus pueblos originarios, su frontera y su fuerza productiva forman parte de un país que avanza con un nuevo sentido de justicia.
Hoy, la entrega de tierras a las comunidades de la Sierra Tarahumara no es solo un acto administrativo; es un mensaje contundente: la Cuarta Transformación sigue su curso, ahora con un rostro sensible, firme y profundamente humano.
Y aquí, en Chihuahua, lo vemos y lo vivimos.




