Juicio Político

Fama / Los avatares de La granja VIP

Tania González “La Bea” contó en “La granja VIP” que le robaba dinero a sus papás de su pollería y lo justifica diciendo que lo hacía para pagarle a las niñas que no querían juntarse con ella.

Pero robarle a tus padres para comprar amistad me suena como: regar aceite en la cocina esperando que nadie se resbale, no está “chido” tomar lo ajeno para “socializar” y robar es un delito y es indebido pero supongo que sacarlo a la luz ya es un avance.

Por otra parte, apreciamos que la standupera, que estudió psicología educativa, hable abiertamente de que padece vitíligo desde los 10 años.

Sergio Mayer Mori dice que sufre abstinencia
Me “iluminaron” diciéndome que la “inocente” marihuana no es una droga, pero si Sergio Mayer Mori admite en “La granja VIP” que es adicto, y que sufre abstinencia, es porque es más grave de lo que dicen.

Si Eleazar Gómez, supuestamente no cumple con el “deber mínimo” de estar pendiente de su madre enferma, puede ser que por eso no vean por él.

Eleazar lloró porque su familia no lo fue a ver a “La granja VIP”, es entendible que se sienta herido, pero si él llora en un foro público, también puede trabajar para que la ausencia tenga otro final.

Su mamá, Melissa Sánchez, sufrió en 2012 un derrame cerebral, hasta la fecha su salud es muy débil, en los medios de comunicación dicen que vive sola en Ciudad de México, con aparente falta de acompañamiento familiar constante.

Un amigo cercano comentó que sus hijos (Eleazar y su hermana Zoraida Gómez) “se alejaron de ella”, y cuando sale, lo que le cuesta mucho trabajo, es su hijo adoptivo, Alizair Gómez, quien más la ayuda.

Los medios señalan que sus hijos la descuidan, y si no cumples con el “deber mínimo” —estar pendiente de una madre enferma— ojo: no es echarle culpas a nadie, cada quien tiene su vida y sus broncas, pero quien no ayuda, no anda de víctima, sin asumir que parte del problema puede venir de tus propias acciones y es que la familia no se elige, pero sí se cuida —aunque duela, aunque pese y aunque se enferme—.

Boleto de lujo no debería incluir golpiza de lujo
El boleto más barato en gayola en el Gran Premio de México 2025 para ver la Fórmula 1 costó nueve mil 68 pesos, el más caro cien mil 693 pesos. Lo que no debería incluir el boleto es a “el invitado indeseado”: trancazos gratis porque los precios no son de cantina y pagar un boleto de esas cantidades no son centavitos, ni es romper el cochinito para ir al cine.

Pagas para ver a quién ves y para que te vean, pero si el boleto te cuesta como hipoteca, que al menos no te incluya el puñetazo de regalo, con lanzamiento de bebidas, patadas y noquear al jefe de seguridad que acabó en el hospital.

 

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