Crianza, Reserva o Gran Reserva

Hay tres tipos de maduración en el vino: Crianza, Reserva o Gran Reserva. Aquí le platicaré querido vinófilo, vinófila, que cantidad de tiempo tiene que pasar el vino dentro de una barrica para ganarse tal nominación.
Pero primero le cuento que el vino joven nunca entra barrica y es el que más se vende en todo el mundo. El vino joven va del tanque de fermentación a la botella. Es para consumirse en un año o dos, sus aromas son simples y en boca puede faltarle terciopelo. Por cierto, jamás confunda vino joven con tempranillo. Tempranillo es una uva que madura temprano, representativa de España.
La Crianza sucede cuando del tanque lo metemos a barrica seis meses, luego lo embotellamos, y por año y medio estará guardadito en el silencio, el fresco y la oscuridad de la cava. Los Crianza son mis preferidos porque los sabores y aromas de la barrica no superen la esencia del vino y, además, que a la hora de la cena en un restaurante no tenga usted el compromiso de retribuirle la cena al galán con algo más… digo, porque no es tan caro.
Un vino Reserva durará en barrica un año, cumplido el lapso se embotella, y de nuevo a la cava por otros tres
Finalmente están Los Gran Reserva. Son seleccionados desde que el racimo demuestra su intensidad en la parra y se les da una maceración larga. Para obtener un Gran Reserva meteremos el vino dos años en la barrica, luego lo envasamos y le damos tres en botella. En total serán cinco años, cosa que lo encarece y aquí sí hay que recompensar la cena al galán. Por eso, si es mujer y no piensa pagar la cena, pida rosé, para que no quede debiendo. Aunque, le confieso que nunca iría a una cena con un caballero que no pagará la cuenta.
En este 2025, en Vínicola Diez González, tenemos listo un Reserva, un blend de cabernet sauvignon y shiraz, uvas muy intensas las dos. Le puse de nombre Diacronía, esta palabrita griega que me encanta y que nadie la utiliza, pero que significa lo que mejora con el tiempo. Lo caté antes de embotellarlo, y en nariz me inundó la fruta negra madura, me maravilló su tanicidad equilibrada y el final fue largo, aterciopelado y feliz, como yo cuando era escritora… aunque, no me va tan mal de sommelier.
Mi recomendación: si quiere seguir vibrando alto nunca tome más de dos copas, finalmente tiene alcohol y el exceso suelta la mente, y pudiera, usted, dependiendo de su género, terminar cobrando la cena o pagándola.




