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Cuatro hábitos sencillos para recuperar la esperanza y sentirse mejor con el mundo

Los desfiles, las actividades comunitarias y las acciones de solidaridad pueden convertirse en una fuente de esperanza en medio de un entorno saturado de noticias negativas. Para la escritora británica Caitlin Moran, reconocer a quienes hacen el bien y participar en pequeñas acciones cotidianas ayuda a recuperar la confianza en las personas.

Moran, autora de Cómo ser mujer y Cómo formar a una niña, publicará el próximo mes su nuevo libro, titulado Cómo tener esperanza: Un año intentando sentirme menos mal con el mundo. La obra surgió después de que la escritora reconociera que había llegado al “punto álgido de la desesperación”, debido al consumo constante de noticias preocupantes.

Durante un año, Moran buscó formas realistas de cultivar la esperanza, a la que describe como “un acto radical de rebeldía contra el miedo y la ansiedad de la vida moderna”.

Además, diversas investigaciones relacionan la esperanza con beneficios como una mayor longevidad, menos problemas de sueño y un mejor bienestar psicológico.

Estas son cuatro recomendaciones que Moran comparte para fortalecer ese sentimiento:

1. Recoge basura en tu comunidad

Dos veces por semana, Moran sale a caminar por su barrio de Londres acompañada de su perra, Luna, y recoge basura utilizando un instrumento con mango de garra.

Esta actividad coincide con los consejos de Jamil Zaki, director del Laboratorio de Neurociencia Social de Stanford y autor de Esperanza para cínicos: La sorprendente ciencia de la bondad humana.

“Les digo a las personas que piensen globalmente y tengan esperanza localmente, centrándose en acciones dentro de su comunidad donde puedan ver el impacto”, explicó Zaki.

El especialista considera que parte de cultivar la esperanza consiste en reconocer la diferencia entre el mundo en el que vivimos y el que deseamos construir.

Para Moran, recoger basura resulta “increíblemente satisfactorio”, porque permite ayudar al medio ambiente, practicar la atención plena y observar lo que ocurre en el vecindario. Incluso, los residuos que quedan después de una fiesta en el parque pueden dar pistas sobre las actividades de la comunidad.

2. Lee el periódico local

Otra práctica que Moran ha incorporado a su rutina es leer las noticias de su comunidad.

Aunque también pueden aparecer acontecimientos difíciles, los medios locales suelen compartir historias positivas, como carreras benéficas, inauguraciones de negocios y actividades organizadas por vecinos.

Entre los ejemplos que encontró está un taller gratuito de reparación impulsado por un club rotario, cuyo objetivo es arreglar objetos dañados y evitar que terminen en los vertederos.

Moran destaca que las noticias locales también muestran historias de recuperación y solidaridad, como las personas que organizan colectas después de un desastre.

“Y como son tus noticias, de tu mundo”, explicó, “puedes ver que incluso si ocurre algo malo, la comunidad sigue funcionando”.

3. Construye un feed de redes sociales más alegre

Moran también recomienda prestar atención al contenido que consumimos en redes sociales y ajustar los algoritmos para reducir la exposición a imágenes violentas o publicaciones negativas.

“Sea lo que sea que creamos ser, nuestros algoritmos conocen la verdad”, comentó la escritora, quien describe los algoritmos como “nuestros recibos existenciales”.

Después de reconocer que había abierto demasiados enlaces con contenido perturbador, decidió transformar sus redes para que fueran “cien por cien alegre y sano”.

Para conseguirlo, sugiere dejar de seguir cuentas, marcar publicaciones como “no me interesan” y utilizar herramientas como el control de contenido sensible de Instagram o la opción para actualizar el feed “Para ti” de TikTok.

Actualmente, entre sus contenidos favoritos aparecen consejos para crear jardines que atraigan a los gorriones y videos de un hombre conocido como “Nate, el experto en pezuñas”, quien limpia cuidadosamente las pezuñas enfermas de las vacas.

4. Dona sangre

Cuando las condiciones de salud lo permiten, donar sangre puede ser una manera de ayudar a otras personas y fortalecer el sentido de conexión con la comunidad.

“Donas sangre, la gente se lleva la bolsa de la sala y la próxima vez que vea la luz del día será en el que podría ser el peor día de alguien”, explicó Moran.

La escritora también destacó que, en algún momento, alguien podría donar sangre para ayudar a una persona cuando más lo necesite.

Por su parte, el doctor Zaki relacionó esta experiencia con lo que se conoce como “dar con calidez”: la idea de que realizar actos de bondad no solo beneficia a quien recibe la ayuda, sino que también puede fortalecer el propósito, el bienestar y el sentido de significado de quien la ofrece.

Moran confesó que suele emocionarse hasta las lágrimas después de donar sangre. “Pienso: ‘Guau, esto es probablemente lo más profundo que se puede hacer hoy’”, relató. Y concluyó: “No hay nada mejor”.

A través de estas cuatro prácticas, la escritora plantea que la esperanza no necesariamente depende de grandes cambios, sino que también puede construirse mediante pequeñas acciones de solidaridad, cuidado del entorno y conexión con otras personas.

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