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¿Adiós a las cirugías para detectar la endometriosis? Nuevas pruebas prometen acelerar el diagnóstico, pero hay dudas

La endometriosis es una enfermedad que puede tardar años en diagnosticarse. Muchas mujeres pasan por consultas médicas sin obtener respuestas, mientras enfrentan dolor intenso, problemas de fertilidad y afectaciones en su calidad de vida. Ahora, nuevas pruebas que analizan saliva, sangre y señales eléctricas del aparato digestivo buscan cambiar esta realidad, aunque los especialistas advierten que todavía falta evidencia para confirmar su eficacia.

De acuerdo con las estimaciones, la endometriosis afecta al menos a una de cada diez mujeres en edad reproductiva. La enfermedad se caracteriza por la presencia de tejido similar al revestimiento interno del útero fuera de este órgano y puede provocar dolor pélvico, menstruaciones dolorosas y otras complicaciones.

El diagnóstico puede tardar entre siete y nueve años, en promedio, y algunas pacientes necesitan someterse a una cirugía para confirmar la enfermedad. Aunque las ecografías y las resonancias magnéticas pueden identificar determinados casos, no siempre detectan las lesiones.

Ante estas dificultades, varias empresas han desarrollado pruebas no invasivas que buscan identificar señales biológicas relacionadas con la endometriosis. Sin embargo, los expertos señalan que sus resultados iniciales deben interpretarse con cautela.

¿Qué pruebas buscan detectar la endometriosis?

Las nuevas tecnologías pretenden identificar biomarcadores, es decir, señales biológicas que podrían estar relacionadas con la enfermedad. Entre las alternativas que se encuentran en desarrollo o comercialización destacan las siguientes:

Endotest: analiza la saliva para identificar patrones de microARN, moléculas que intervienen en la regulación de la actividad genética.

EndoSure: mide señales eléctricas relacionadas con la actividad gastrointestinal, con el objetivo de detectar patrones asociados con la endometriosis.

EndomTest: analiza muestras de sangre para identificar dos proteínas que podrían estar relacionadas con la enfermedad.

Xella Health: utiliza un algoritmo de inteligencia artificial que analiza biomarcadores sanguíneos, síntomas e historial médico para estimar el riesgo de padecer endometriosis. Su precisión aún no cuenta con una evaluación pública suficiente.

Otra alternativa en desarrollo busca detectar señales de la enfermedad a partir del flujo menstrual. No obstante, sus resultados preliminares se basan en un número reducido de muestras, por lo que todavía no permiten establecer conclusiones fiables.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) no ha aprobado ninguna de estas pruebas como método no invasivo de diagnóstico de la endometriosis, según la información presentada por los especialistas citados en el reporte original.

Los resultados iniciales generan expectativas, pero también dudas

Algunos estudios iniciales de Endotest y EndoSure reportaron una precisión superior al 90 por ciento para identificar a personas con y sin endometriosis. Sin embargo, los investigadores advierten que esos resultados podrían no reproducirse de la misma manera en la población general.

Uno de los principales problemas es que los estudios incluyeron grupos relativamente pequeños o con una proporción elevada de pacientes que ya tenían la enfermedad. Además, algunos fueron realizados o financiados por los propios fabricantes, lo que hace necesario contar con evaluaciones independientes.

En el caso de Endotest, un estudio posterior realizado por investigadores independientes obtuvo resultados menos favorables, aunque también tuvo limitaciones por su tamaño y por las características de los participantes.

EndoSure, por su parte, mide señales del aparato digestivo que pueden verse afectadas por diferentes enfermedades, medicamentos y otros factores. Por ello, todavía debe comprobarse si los patrones detectados son suficientemente específicos para identificar la endometriosis.

Los resultados de EndomTest también generan interrogantes. En un estudio pequeño, la prueba identificó solamente al 46.2 por ciento de las personas que tenían la enfermedad, lo que significa que pudo pasar por alto a más de la mitad de los casos. Este tipo de resultado se conoce como falso negativo.

Los especialistas consideran que los análisis de microARN son una línea de investigación prometedora, pero subrayan que todavía se necesitan estudios más amplios y rigurosos para determinar qué pruebas ofrecen resultados confiables.

¿Qué riesgos existen si una prueba se equivoca?

Aunque contar con una prueba sencilla podría reducir el tiempo que transcurre antes del diagnóstico, utilizar una tecnología cuya precisión no está bien establecida también implica riesgos.

Un falso positivo puede llevar a que una paciente crea que tiene endometriosis cuando en realidad no la padece, lo que podría derivar en tratamientos o procedimientos innecesarios.

Un falso negativo también puede tener consecuencias importantes, ya que podría retrasar el diagnóstico y hacer que una paciente continúe viviendo con dolor sin recibir la atención adecuada.

Además, los análisis no invasivos podrían no proporcionar toda la información que se obtiene mediante una evaluación quirúrgica, especialmente sobre la ubicación y la extensión de determinadas lesiones.

Por estas razones, los expertos recomiendan no interpretar los resultados de estas pruebas como una confirmación definitiva sin una valoración médica adecuada.

¿Cuándo podrían estar disponibles pruebas más confiables?

La investigación continúa y algunos proyectos buscan reunir evidencia en grupos más amplios de pacientes. El fabricante de Endotest ha informado que se realizan estudios prospectivos para evaluar su funcionamiento en condiciones reales.

También se desarrolla DotEndo, una prueba basada en microARN en sangre que está siendo evaluada mediante un ensayo clínico. Su empresa fabricante ha señalado que, si los resultados son favorables, podría solicitar la aprobación regulatoria en Estados Unidos durante 2027. Sin embargo, esto dependerá de los resultados y de la vía regulatoria que finalmente se determine.

Los investigadores también estudian si las señales biológicas de la endometriosis cambian según la edad. Algunos hallazgos preliminares sugieren que las adolescentes con enfermedad en etapas tempranas podrían presentar patrones de microARN diferentes a los observados en mujeres adultas, lo que podría requerir métodos de detección adaptados a cada grupo.

Escuchar a las pacientes sigue siendo fundamental

Mientras se desarrollan nuevas tecnologías, los especialistas destacan que el diagnóstico no debe depender exclusivamente de una prueba de laboratorio. Los síntomas, la historia clínica y la evaluación médica pueden aportar información importante para identificar a las pacientes que necesitan tratamiento.

El dolor menstrual intenso o persistente no debe minimizarse ni considerarse automáticamente normal. Cuando los síntomas interfieren con las actividades cotidianas, es importante acudir con un profesional de la salud para recibir una valoración.

Las pruebas no invasivas podrían representar un avance importante para miles de mujeres, pero todavía es necesario confirmar cuáles ofrecen resultados seguros y confiables. El objetivo no es solamente detectar la endometriosis más rápido, sino evitar que las pacientes pasen años sin respuestas ni atención adecuada.

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