¡El suelo se hunde en ciudades de México! Torreón registra un descenso de 17 milímetros al año

Un estudio internacional encendió las alertas sobre el hundimiento gradual del suelo en distintas ciudades del mundo, entre ellas Torreón y Ciudad de México, donde se han identificado zonas con descensos importantes que podrían afectar la infraestructura urbana y aumentar el riesgo de inundaciones.
La investigación, encabezada por científicos de la Universidad de Beijing, analizó 465 ciudades con más de un millón de habitantes en 170 países, mediante imágenes satelitales recopiladas entre 2014 y 2023.
De acuerdo con los resultados, Torreón presenta un hundimiento aproximado de 17 milímetros al año, mientras que en determinados puntos de Ciudad de México se registraron descensos de hasta 217 milímetros anuales. Sin embargo, el promedio de hundimiento para toda la capital mexicana es de alrededor de 8 milímetros por año, lo que evidencia las diferencias entre las zonas estudiadas.
¿Qué ciudades del mundo están más afectadas?
A escala internacional, Medan y Bandung, en Indonesia, figuran entre las ciudades con mayores problemas de hundimiento. El fenómeno también se ha identificado en regiones de Asia, América del Norte y otros territorios donde históricamente había recibido menos atención científica.
El hundimiento del suelo, conocido como subsidencia, puede tener distintas causas, entre ellas la extracción excesiva de agua subterránea, la compactación de los sedimentos y las características geológicas de cada región.
¿Qué consecuencias puede tener?
Aunque el descenso del terreno puede ocurrir de manera gradual, sus efectos acumulados representan un desafío para las ciudades. Entre los principales riesgos se encuentran:
Daños en edificios y cimientos.
Afectaciones en redes de drenaje y alcantarillado.
Alteraciones en calles y otras obras de infraestructura.
Mayor vulnerabilidad ante inundaciones en determinadas zonas.
Por ello, los investigadores destacan la importancia de identificar los sectores con mayor riesgo, dar seguimiento a los cambios del terreno y desarrollar medidas de prevención y adaptación.
Los resultados ponen de relieve la necesidad de fortalecer el monitoreo de las zonas urbanas y de tomar en cuenta el comportamiento del suelo en la planeación de las ciudades, con el objetivo de reducir los daños potenciales y proteger a sus habitantes.




