Más allá de las manzanas y calabazas: cinco alimentos de otoño que vale la pena incluir en tu dieta

Con la llegada del otoño, las manzanas, batatas y calabazas suelen convertirse en protagonistas de la temporada. Sin embargo, esta época del año también ofrece otros alimentos que, aunque son menos populares, pueden aportar una buena variedad de nutrientes y nuevos sabores a la alimentación.
Especialistas en nutrición destacan que consumir una mayor variedad de frutas y verduras permite incorporar distintos tipos de fibra, vitaminas, minerales y compuestos vegetales. Entre las opciones que vale la pena tener en cuenta durante el otoño se encuentran las peras, los arándanos rojos, las acelgas, las semillas de granada y las calabazas de invierno.
Peras: más fibra que las manzanas
Las peras suelen quedar en segundo plano frente a las manzanas, pero pueden ser una excelente opción para aumentar el consumo de fibra.
Una manzana Fuji mediana aporta alrededor de 3 gramos de fibra, mientras que una pera de tamaño similar contiene aproximadamente 4.5 gramos.
Además, las peras contienen flavonoides, compuestos vegetales presentes especialmente en su piel. Su contenido de agua y fibra también puede contribuir al funcionamiento normal del sistema digestivo.
Arándanos rojos: antioxidantes y vitamina C
Por su sabor ácido y su consistencia, los arándanos rojos no suelen consumirse crudos. Sin embargo, pueden prepararse en salsas, postres, panes o incluso combinarse con otros alimentos de temporada.
Estas frutas aportan vitamina C, vitamina E y vitamina K, además de flavonoides y otros compuestos vegetales responsables de su característico color rojo.
Eso sí, es importante revisar las etiquetas de las versiones secas o enlatadas, ya que algunas pueden contener cantidades elevadas de azúcares añadidos.
Acelgas: una fuente importante de potasio
Con sus hojas verdes y tallos de diferentes colores, las acelgas pueden convertirse en una opción nutritiva para acompañar las comidas de otoño.
Son una fuente de vitamina A, nutriente relacionado con el mantenimiento de la visión y el funcionamiento del sistema inmunitario.
También destacan por su contenido de potasio. Una taza de acelgas cocidas puede aportar alrededor de 960 miligramos de este mineral, aunque la cantidad exacta puede variar dependiendo de la preparación y el tamaño de la porción.
Granada: pequeñas semillas llenas de color y fibra
Las semillas de granada aportan un sabor ácido y una textura particular a ensaladas, postres, salsas y otros platillos.
Su intenso color rojo se debe, en parte, a pigmentos vegetales conocidos como antocianinas, mientras que sus semillas también contienen fibra, especialmente de tipo insoluble.
Más que utilizarse únicamente como decoración, la granada puede incorporarse de diferentes maneras a las comidas para aumentar la variedad de frutas consumidas.
Calabazas de invierno: del otoño hasta los meses fríos
Las llamadas calabazas de invierno incluyen variedades como la delicata, kabocha, espagueti y butternut. Se cosechan durante el otoño y algunas pueden conservarse durante buena parte del invierno.
Estas calabazas suelen aportar fibra y carotenoides, entre ellos el betacaroteno, que el organismo puede convertir en vitamina A.
La vitamina A participa en funciones importantes relacionadas con la visión y el sistema inmunitario.
Así que este otoño, además de las tradicionales manzanas y calabazas, existen otras opciones que pueden darle mayor variedad a la alimentación. Incorporar frutas y verduras de diferentes tipos y colores permite ampliar la gama de nutrientes de la dieta y descubrir nuevos sabores de temporada.




