Sedentarismo y mala alimentación elevan el riesgo de pérdida muscular y alteraciones hormonales

La mala alimentación, el sedentarismo y la falta de actividad física están contribuyendo al aumento de la sarcopenia, una condición caracterizada por la pérdida progresiva de masa y función muscular, advirtió la doctora argentina Mónica Bonin, especialista en ginecología integral y cirugía ginecológica.
De acuerdo con cifras citadas por la especialista de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 85 por ciento de los adolescentes en el mundo no realiza suficiente actividad física para mantener una adecuada salud muscular.
Bonin explicó que la pérdida de masa muscular puede tener consecuencias importantes para la salud y destacó particularmente la relevancia de la actividad física en las mujeres, al señalar que el ejercicio contribuye al funcionamiento de distintos procesos metabólicos relacionados con el hígado y el procesamiento de los estrógenos.
La especialista participó en la conferencia “Tener Dolor no es Normal”, organizada y auspiciada por el Club Rotario Chihuahua Emprende y el Colegio de Cirugía de Mínima Invasión Ginecológica de Chihuahua, como parte del XVII Congreso Internacional de la Federación Mexicana de Asociaciones y Colegios de Endoscopía Ginecológica A.C.
Aunque su exposición se centró principalmente en la preparación de las pacientes antes de una histerectomía, laparoscopía u otra intervención quirúrgica, Bonin destacó que muchos de los hábitos recomendados antes de una operación también pueden beneficiar a personas con endometriosis y alteraciones hormonales.
Preparar al organismo antes de una cirugía
Bonin explicó que la preparación funcional del organismo no debería limitarse al periodo previo a una cirugía, sino entenderse como una estrategia para mejorar las condiciones generales de salud.
La especialista señaló que primero es necesario conocer cómo funciona el organismo y, posteriormente, identificar qué cambios pueden realizarse en aspectos como alimentación, ejercicio y otros hábitos cotidianos.
En pacientes que serán sometidas a una intervención quirúrgica, realizar ajustes metabólicos antes del procedimiento puede influir tanto en las condiciones en que se lleva a cabo la operación como en la recuperación posterior. Sin embargo, subrayó que estos cambios también pueden resultar beneficiosos fuera del ámbito quirúrgico.
La doctora cuestionó además un modelo de atención en el que la responsabilidad de encontrar una solución recae principalmente en el profesional de la salud mediante medicamentos, cirugías u otras herramientas, sin que necesariamente el paciente conozca el funcionamiento de su propio cuerpo.
“No es culpa de nadie, no es la culpa de ustedes para nada”, señaló al dirigirse a las pacientes, al considerar que médicos y pacientes forman parte de un sistema que tradicionalmente se ha enfocado principalmente en atender los síntomas.
En este sentido, sostuvo que conocer el propio organismo permite a las mujeres participar de manera más activa en el cuidado de su salud y comprender los procesos que ocurren en su cuerpo.
Sedentarismo y alimentación también influyen en el equilibrio hormonal
La especialista señaló que muchas mujeres enfrentan actualmente largas jornadas laborales, estrés, poco tiempo para preparar alimentos y escasa actividad física.
A esto se suma que muchas personas pasan buena parte del día en espacios cerrados y tienen poca exposición a la luz solar, mientras que la alimentación suele resolverse con productos disponibles rápidamente.
De acuerdo con Bonin, esta combinación puede relacionarse con alteraciones metabólicas, pérdida de masa muscular y deficiencias de algunas vitaminas esenciales. Entre ellas destacó la vitamina D, cuya producción está relacionada con la exposición al sol, y afirmó haber observado deficiencias importantes en mujeres jóvenes.
También llamó la atención sobre el consumo frecuente de alimentos procesados, bebidas, productos con jarabe de maíz de alta fructosa y alcohol, debido a que, según explicó, estos elementos pueden afectar el funcionamiento del hígado al favorecer la acumulación de grasa y glucógeno.
En el caso de las mujeres, destacó la importancia de la función hepática debido a su participación en el procesamiento del estrógeno.
Bonin aclaró que el estrógeno no debe considerarse negativo por sí mismo, ya que es una hormona fundamental para el funcionamiento del organismo femenino. El problema puede surgir cuando existe un desequilibrio hormonal o cuando el cuerpo no procesa y elimina adecuadamente sus metabolitos.
En este proceso intervienen diversos factores, entre ellos la genética, alimentación, actividad física, función hepática y microbiota intestinal.
Hígado y microbiota, piezas importantes
Durante su conferencia, Bonin también explicó la relación entre el hígado, el intestino y la microbiota en el procesamiento y eliminación de los metabolitos del estrógeno.
Señaló que una parte del proceso ocurre inicialmente en el hígado y posteriormente interviene el intestino, donde las bacterias de la microbiota participan en la eliminación de estos metabolitos.
Cuando existe una alteración de la microbiota, conocida como disbiosis, puede modificarse también la permeabilidad intestinal. Para explicar este mecanismo, la especialista lo comparó con un colador: un intestino en condiciones adecuadas permite el paso de nutrientes y sustancias necesarias, mientras limita aquellas que deben ser eliminadas.
Según su explicación, las alteraciones de la microbiota pueden modificar esta función y favorecer procesos inflamatorios. Por ello, consideró importante cuidar la alimentación, especialmente mediante un adecuado consumo de fibra y la reducción de elementos que puedan afectar el funcionamiento intestinal.
La especialista sostuvo que algunos de estos procesos pueden modificarse mediante cambios en el estilo de vida, pues el organismo puede recuperar determinadas funciones cuando se identifican los factores que las están afectando y se realizan ajustes.
Bonin relacionó estos factores con diversas enfermedades ginecológicas asociadas con el estrógeno, entre ellas la endometriosis, además de mencionar padecimientos como cáncer de mama, hiperplasia del endometrio, adenomiosis y miomas.
Finalmente, explicó que el equilibrio hormonal también puede verse influido por otros elementos, como la genética y la epigenética, los disruptores endocrinos presentes en productos de uso cotidiano y factores ambientales, entre ellos pesticidas, agroquímicos y algunos materiales plásticos utilizados para almacenar o calentar alimentos.




