Chihuahua: entre el discurso del avance y la realidad que no se quiere ver

Chihuahua, Chih.- En Chihuahua se ha vuelto costumbre presumir avances: inversión extranjera, desarrollo industrial, reducción de ciertos delitos y crecimiento económico. Sin embargo, la realidad cotidiana en muchas zonas del estado cuenta otra historia, una mucho menos cómoda para el discurso oficial.
Mientras se anuncian cifras optimistas desde oficinas gubernamentales, en las colonias periféricas persisten problemas de inseguridad, servicios públicos deficientes y una desigualdad que se profundiza sin freno. La narrativa del progreso parece caminar por una ruta distinta a la experiencia diaria de miles de familias.
La política local, por su parte, ha convertido temas urgentes como la seguridad, la salud y la movilidad en terrenos de confrontación constante, donde el debate público se diluye entre acusaciones cruzadas y posicionamientos electorales anticipados.
El problema no es solo la falta de soluciones, sino la normalización del contraste: se ha vuelto aceptable hablar de un Chihuahua moderno mientras amplios sectores viven con rezagos básicos.
El estado no carece de potencial; carece de una visión que cierre la brecha entre el crecimiento económico y el bienestar social. Mientras eso no ocurra, cualquier discurso de avance seguirá siendo parcial.




