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Del morado al amarillo: la razón científica detrás de los cambios de color en los moretones

Los moretones forman parte de las lesiones más frecuentes que experimentan las personas tras sufrir un golpe o una caída. Aunque suelen desaparecer por sí solos con el paso de los días, estas marcas son el resultado de un complejo mecanismo de reparación que pone en marcha el organismo después de una lesión.

Un moretón, también conocido como hematoma, aparece cuando pequeños vasos sanguíneos se dañan por un impacto y permiten que la sangre se filtre hacia los tejidos situados debajo de la piel. Esta acumulación es la responsable de la coloración visible que surge en la zona afectada.

Si bien los golpes son la causa más común, existen otros factores que pueden favorecer la aparición de hematomas, entre ellos algunos medicamentos anticoagulantes, problemas de coagulación o niveles bajos de plaquetas. Incluso fármacos de uso cotidiano, como la aspirina, pueden aumentar la tendencia a presentar estas marcas.

Los especialistas distinguen varios tipos de hematomas. Los más habituales son los subcutáneos, que se desarrollan justo bajo la piel. También existen los intramusculares, que afectan directamente al músculo y generan dolor al moverlo, y los periósticos, localizados sobre el hueso y considerados los más dolorosos. En casos más severos puede formarse una acumulación importante de sangre, conocida como hematoma, que suele permanecer endurecida y sensible durante más tiempo.

Uno de los aspectos más llamativos de los moretones es la transformación de sus colores a medida que avanzan en el proceso de curación. Inicialmente presentan una tonalidad rojiza debido a la presencia de sangre recién liberada y rica en oxígeno.

Con el paso de uno o dos días, el oxígeno disminuye y el área lesionada adquiere tonos azulados, morados o negros. Posteriormente, entre el quinto y décimo día, aparecen colores verdes y amarillos como resultado de la degradación de la hemoglobina y la formación de sustancias como la biliverdina y la bilirrubina.

Finalmente, durante las últimas etapas de recuperación, el hematoma adopta una tonalidad amarilla o café claro antes de desaparecer completamente. En la mayoría de los casos, este proceso concluye en un plazo aproximado de dos semanas.

No obstante, si el moretón no muestra signos de mejoría, aumenta de tamaño, provoca dolor intenso o no desaparece tras ese periodo, los expertos recomiendan buscar atención médica para descartar complicaciones o trastornos subyacentes.

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