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Expertos alertan sobre alimentos que parecen saludables, pero pueden ocultar altos niveles de azúcar y sodio

Elegir productos etiquetados como “saludables” no siempre garantiza una mejor alimentación. Especialistas en nutrición advirtieron que muchas personas caen en el llamado “halo de salud”, un fenómeno que lleva a considerar un alimento como beneficioso únicamente por una característica destacada en su empaque, sin revisar su composición completa.

De acuerdo con la explicación de expertos, términos como “bajo en grasa”, “sin azúcar añadida”, “alto en proteína” o “apto para keto” suelen influir en las decisiones de compra, aunque no necesariamente reflejan la calidad nutricional general del producto.

Uno de los ejemplos más comunes son los yogures saborizados. Aunque aportan calcio y probióticos, algunas presentaciones contienen cantidades considerables de azúcar añadida. Por ello, los especialistas recomiendan optar por yogurt natural o griego sin endulzantes y complementarlo con fruta fresca.

Las barras de granola y proteína también figuran entre los productos que pueden generar una percepción equivocada. Si bien son promocionadas como una alternativa práctica para obtener energía, algunas contienen niveles de azúcar comparables a los de ciertos dulces, además de ingredientes altamente procesados.

Otro grupo señalado son los embutidos y carnes frías. Aunque destacan por su facilidad de consumo y contenido proteico, suelen aportar elevadas cantidades de sodio y conservadores. Diversas investigaciones han asociado su consumo frecuente con riesgos para la salud a largo plazo.

En cuanto a las bebidas energéticas comercializadas como opciones “saludables”, los especialistas advierten que algunas incluyen dosis elevadas de cafeína, además de otros estimulantes que pueden afectar la presión arterial y el ritmo cardíaco cuando se consumen en exceso.

También llamaron la atención sobre algunas gomitas de fruta y jugos industrializados que resaltan en sus etiquetas la presencia de fruta real o vitamina C. Sin embargo, estos productos suelen contener grandes cantidades de azúcar y una cantidad muy reducida de fibra en comparación con la fruta fresca.

Los expertos recomiendan revisar cuidadosamente las etiquetas nutrimentales y la lista de ingredientes antes de comprar cualquier producto, ya que la publicidad y las frases destacadas en los empaques no siempre reflejan el verdadero impacto que un alimento puede tener en la salud.

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