Etiquetas como “bajo en grasa”, “apto para keto” o “cero calorías” pueden influir en las decisiones de compra

“Podemos caer fácilmente en comprar algo que dice bajo en grasa, bajo en azúcar o apto para keto, y las empresas pueden hacerlo legalmente siempre que al menos un componente lo sea. Esas palabras venden productos, pero no describen qué tan saludable es realmente”, señaló.
Entre los productos que suelen generar esta percepción se encuentran los yogures con sabor, que aunque aportan calcio y probióticos, pueden contener hasta 30 gramos de azúcar añadida, equivalente a más de siete cucharaditas. La recomendación es optar por yogurt griego natural y agregar fruta fresca.
También mencionó las barras de granola y proteína, que suelen promocionarse como una fuente práctica de energía, pero que en algunos casos contienen cantidades de azúcar similares a las de un dulce, además de proteínas altamente procesadas y edulcorantes artificiales.
Otro ejemplo son las carnes frías y embutidos, que destacan por su practicidad, pero contienen altos niveles de sodio y conservadores. La especialista recordó que su consumo frecuente se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer de colon.
En el caso de las llamadas bebidas energéticas “saludables”, explicó que suelen promocionarse por su contenido de vitaminas y minerales, aunque pueden aportar hasta 200 miligramos de cafeína por lata, lo que aumenta el riesgo de hipertensión, arritmias y otros problemas de salud cuando se consumen en exceso.
Asimismo, alertó sobre las gomitas de fruta y algunos jugos comerciales, productos que suelen venderse como elaborados con fruta real o ricos en vitamina C, pero que contienen elevadas cantidades de azúcar y poca fibra en comparación con la fruta entera.



