¿Qué hay detrás de ese ‘Grinch’?

El Grinch es un personaje gruñón, creado por el Dr. Seuss, que odia tanto la Navidad que quiere detener la celebración. De ahí que a muchas personas se les designe con este nombre cuando no disfrutan esta temporada.
Sin embargo, las razones detrás de esto pueden deberse a un entorno complejo; a las fuertes expectativas que entraña el cierre de ciclo; y otros factores que hay que analizar, antes de juzgar, considera Gerardo Mota Gutiérrez, doctor en psicoanálisis.
“En este momento, el aspecto social es muy complicado: hay problemáticas económicas severas, eso se refleja en la interacción y en las expectativas que la gente tiene de esta época”, menciona el especialista.
“Hay una parte de mucho desgaste, es el momento del año en el que se acumula todo lo que hemos hecho y lo que no… los abatimientos. Pero no solamente es responsabilidad de la persona; sino, más bien, de su contexto económico y su realidad social, esto puede generar que haya una resistencia a sentirse festivos”.
Por ello, hay quienes enfrentan una sensación de desasosiego porque se dan cuenta que no tienen acceso a lo que otras personas sí, o por las expectativas económicas de que recibieron el aguinaldo, pero es insuficiente.
“Se crea una especie de burbuja de realidad, donde hay un gran enojo, una gran decepción”, advierte el académico de la Facultad de Psicología de la UNAM. La consecuencia de esta exigencia es que las personas huyen de la interacción, y se sienten incomprendidas.
“Esto a veces nos lleva a desencantos. ‘¿Por qué no me regaló lo que le pedí?’, ‘¿por qué no sabe lo que es importante para mí?’. O, de pronto, no somos capaces de negociar, por ejemplo: ‘¿en la casa de tus papás o en la de los míos?”.
En el panorama están también quienes sufrieron la pérdida de un ser querido o problemas de salud propios.
“A veces es una confrontación muy difícil porque recuerdan a los familiares que ya no están, a la gente con la que se pelearon, tuvieron cuestiones de salud delicadas o porque, a lo mejor, su familia se está desmembrando”, señala.
Mota Gutiérrez sugiere replantear el prototipo familiar de que todos deben estar juntos y aceptar nuevos esquemas; así como hacer un trabajo personal de reflexión y comunicarlo a los seres queridos.
“Que sopesen lo que la época representa para ellos, más allá de lo que se espera. Si hacen ese pequeño autodiagnóstico, con honestidad, van a darle una justa proporción a lo que representa la Navidad, y reconocer que tienen el derecho de reconocer hasta dónde sí quieren participar y hasta dónde no”.
“Hay que ser muy claros en hacer acuerdos con la gente más cercana, con nuestra pareja, con los familiares de primer orden, para poder estructurar muy bien las fechas y delimitar claramente que, más allá de la festividad, nosotros tenemos que velar por nuestro bienestar”.
Sin etiquetas
El psicoanalista Gerardo Mota Gutiérrez advierte sobre el peso de señalar a alguien como el “Grinch”, pues lo mejor es validar a quienes no disfrutan la Navidad.
“Caeríamos en una falla al pensar que por el simple hecho de no querer festejar, es algún prototipo de antisocial o no tiene la capacidad para compartir”, dice.
“Hay que tener mucho cuidado con las etiquetas porque una cosa es que para alguien la Navidad signifique una época de convivencia o encuentro, y otra muy distinta es que una persona decida de forma libre y voluntaria apartarse de las festividades”, opina.




