Cáncer de mama: el impacto emocional del diagnóstico también alcanza a toda la familia

El diagnóstico de cáncer de mama puede desencadenar negación, miedo y ansiedad tanto en las pacientes como en sus familias, mientras que el proceso de aceptación puede prolongarse dependiendo de las herramientas emocionales de cada persona y del respaldo que encuentre en su entorno, explicó la psicóloga Alina Barraza.
La especialista señaló que, incluso antes de recibir una confirmación médica, algunas personas experimentan temor ante la posibilidad de tener cáncer, lo que puede llevarlas a postergar consultas o revisiones para evitar enfrentarse a un diagnóstico que consideran difícil de asimilar.
Barraza explicó que, una vez confirmado el padecimiento, la manera de afrontar la noticia depende de diversos factores, entre ellos las creencias personales, la resiliencia y la red de apoyo disponible. Indicó que contar con familiares, amistades y personas cercanas puede facilitar el proceso, debido a que el acompañamiento contribuye a generar esperanza y motivación para atender la enfermedad.
La psicóloga mencionó que, en algunos casos, la noticia puede convertirse en un punto de unión familiar, pues los integrantes se organizan para acompañar a la paciente, modificar hábitos y participar en los cuidados necesarios. Añadió que la información disponible sobre el cáncer de mama y los avances en los tratamientos también han permitido que algunas personas reciban el diagnóstico con mayor tranquilidad, al reconocer que existen alternativas de atención.
Sin embargo, señaló que las repercusiones no se limitan al estado emocional, ya que la enfermedad también puede generar preocupación económica y cambios importantes en la dinámica del hogar. Entre las principales inquietudes familiares se encuentran los gastos de medicamentos, la disponibilidad de atención médica, la organización de los cuidados y el tiempo necesario para acompañar a la paciente a sus consultas.
De acuerdo con Barraza, estas responsabilidades pueden provocar ansiedad entre quienes asumen el papel de cuidadores, especialmente cuando no saben cómo actuar frente a la enfermedad o temen que la persona pueda sufrir alguna complicación.
La especialista advirtió que una de las respuestas frecuentes de las familias ante el diagnóstico es la sobreprotección. Aunque surge de la intención de cuidar, esta conducta puede limitar la autonomía de la paciente cuando sus familiares comienzan a tomar decisiones por ella o restringen actividades que todavía puede realizar de manera independiente.
Explicó que esta dinámica puede afectar emocionalmente a la persona diagnosticada, al hacerla sentir invalidada o dependiente, además de incrementar la ansiedad de quienes la rodean por la incertidumbre sobre cómo deben cuidarla.
Ante esta situación, Barraza consideró importante que las familias aprendan a distinguir entre brindar apoyo y anular la independencia de la paciente. Añadió que las personas que atraviesan un diagnóstico de cáncer pueden desarrollar o demostrar resiliencia, por lo que recomendó evitar tratarlas como si fueran incapaces de participar en sus propias decisiones.
La psicóloga destacó que el acompañamiento terapéutico puede ayudar tanto a las personas diagnosticadas como a sus familiares a afrontar las distintas etapas de la enfermedad. Señaló que la atención psicológica permite trabajar en el manejo de la ansiedad, la depresión y otras reacciones emocionales, además de desarrollar herramientas para procesar el miedo y adaptarse a los cambios.
Barraza explicó que este apoyo también puede favorecer el apego al tratamiento, debido a que contribuye a que las pacientes enfrenten el proceso con mayores recursos emocionales y a que sus familiares comprendan cómo acompañarlas sin limitar su autonomía.
Asimismo, subrayó que el cuidado psicológico no debe concentrarse exclusivamente en quien tiene cáncer, pues las personas responsables de brindar atención también pueden experimentar desgaste emocional. Indicó que atender las necesidades de los cuidadores es importante para que puedan continuar con sus responsabilidades sin descuidar su propio bienestar.
Finalmente, señaló que el objetivo de la terapia es ayudar a las personas a canalizar el miedo de una manera que les permita afrontar la situación, en lugar de quedar paralizadas por la incertidumbre. De esta forma, sostuvo, el acompañamiento psicológico puede contribuir a que pacientes y familias desarrollen estrategias para sobrellevar el diagnóstico y adaptarse a las exigencias del tratamiento.




