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El agua vuelve a estar en el centro de la vida diaria en Chihuahua

Fallas eléctricas dejan fuera de operación a 69 pozos y afectan el abasto de agua en Chihuahua

Chihuahua, Chih.— El servicio de agua potable en Chihuahua capital enfrenta una nueva presión debido a fallas en el suministro de energía eléctrica que han provocado la suspensión temporal de decenas de pozos operados por la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), una situación que durante agosto ya ha impactado a miles de habitantes.

De acuerdo con el organismo operador, desde el jueves y hasta la mañana del viernes 28 de agosto fueron afectados 69 pozos, debido a interrupciones en el servicio eléctrico de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). El problema no solo representa la salida temporal de los equipos, sino también un proceso posterior de recuperación de niveles y presión en la red.

La JMAS informó que durante agosto se han dejado de suministrar aproximadamente 31 mil 635 metros cúbicos de agua potable como consecuencia de estas interrupciones. La afectación, según los datos proporcionados por el organismo, alcanzó a alrededor de 150 mil habitantes.

El problema tiene una particularidad que muchas veces pasa desapercibida: cuando un pozo deja de funcionar por una falla eléctrica, el servicio no se recupera necesariamente en cuanto vuelve la luz. Los sistemas requieren tiempo para recuperar los niveles y las presiones necesarias para reincorporarse de manera adecuada a la red de distribución.

La situación vuelve a poner sobre la mesa la importancia de contar con infraestructura capaz de responder ante fallas de energía, especialmente en una ciudad cuyo abastecimiento depende de una compleja red de extracción, conducción y distribución.

La JMAS señaló que mantiene vigilancia permanente sobre los pozos y la red para regularizar el suministro en las zonas afectadas una vez que las condiciones eléctricas se normalicen. Sin embargo, para los habitantes que enfrentan baja presión o interrupciones, el problema se traduce directamente en actividades cotidianas que requieren agua.

El episodio también evidencia la relación cada vez más estrecha entre dos servicios básicos: energía eléctrica y agua potable. Una falla en uno puede terminar afectando de manera inmediata al otro.

Mientras continúan los trabajos para estabilizar el servicio, el reto para Chihuahua no solo consiste en recuperar el suministro, sino en fortalecer la infraestructura para reducir el impacto de futuras interrupciones y garantizar que un corte eléctrico no termine dejando a miles de familias con problemas para acceder a un recurso indispensable.

La cifra de 150 mil habitantes afectados convierte el tema en algo más que una falla técnica: es un recordatorio de que el agua sigue siendo uno de los principales desafíos urbanos para Chihuahua y que mantenerla disponible depende de una cadena de infraestructura que debe funcionar prácticamente sin margen de error.

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