Juicio Político

Héroes sin reflectores: labor silenciosa del personal de apoyo médico

Abordar el Derecho a la Salud en México, con frecuencia nos lleva a pensar en la gran labor que realizan las y los médicos, en los tratamientos que indican, las cirugías y las decisiones clínicas que alivian el dolor y salvan vidas. Sin embargo, para que el sistema de salud funcione y se garantice atención médica digna y eficaz, se requiere mucho más que doctores, debe dotarse entre otras cosas de: recursos suficientes, infraestructura adecuada -quirófanos bien equipados, laboratorios funcionales, camas suficientes-, sistemas de referencia, ambulancias, tecnología, medicamentos, insumos y, sobre todo, de un equipo multidisciplinario y comprometido.

Detrás de cada diagnóstico acertado, cada tratamiento administrado y cada paciente recuperado, en clínicas, sanatorios, centros de salud, departamentos de atención médica y hospitales, tanto privados como públicos, está también el trabajo del personal de apoyo médico, cuyas tareas son poco visibilizadas, pero absolutamente indispensables: las y los médicos internos, personal de enfermería, técnicas y técnicos en imagenología, laboratoristas, camilleros, personal administrativo, de mantenimiento y limpieza, entre otros, trabajan los 365 días de año, las 24 horas al día, sosteniendo los cimientos del derecho a la salud.

María, enfermera con más de 15 años de experiencia en hospitales públicos de Ciudad Juárez, cuenta que durante la pandemia por Covid-19, las largas jornadas y la presión extrema pusieron a prueba no solo su resistencia física, sino también su fortaleza emocional. “No solo atendíamos pacientes, también acompañábamos a sus familias; en esos momentos, éramos el único vínculo humano para muchos”, recuerda. Su experiencia es un reflejo de miles de profesionales que, pese a las condiciones adversas, mantienen viva la esperanza de aliviar el padecimiento ajeno.

La enfermería es conocida como el corazón del sistema de salud, y no es para menos; más allá de administrar tratamientos o monitorear signos vitales, este personal es con frecuencia el consuelo, la guía y el apoyo en el proceso de atención. En medio de la angustia, sus palabras cálidas y gestos amables son un bálsamo que humaniza un entorno a menudo frío y técnico.

Pero el personal de apoyo no se limita a la enfermería. Técnicas y técnicos en laboratorio e imagenología juegan un papel clave, al proporcionar información precisa que permite a las y los médicos tomar decisiones fundamentadas. Su trabajo minucioso y riguroso es la base para detectar enfermedades, monitorear progresos y evitar complicaciones. Sin ellos, el diagnóstico correcto sería un acto de fe.

Por otro lado, camilleros y paramédicos garantizan el traslado seguro y rápido de pacientes, incluso en situaciones críticas donde minutos pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. Su labor requiere no solo fuerza física, sino una empatía profunda y un sentido del deber que pocas veces es reconocido.

Además, el personal de mantenimiento y limpieza cumple una función esencial para prevenir infecciones y mantener espacios hospitalarios seguros y saludables. Durante la crisis sanitaria, su trabajo fue fundamental para proteger a pacientes y personal médico, aunque rara vez se les ha otorgado el mérito que merecen.

El personal administrativo también es un pilar del sistema. Sin la gestión eficiente del ingreso de los pacientes, la coordinación de agendas y la actualización de los expedientes clínicos, la atención médica sería entorpecida e ineficiente.

Ciertamente en Ciudad Juárez, se experimentan retos importantes e insoslayables en materia de salud, sin embargo, actualmente las diferentes instituciones atienden a miles de personas, incluso en condiciones complejas. No obstante, la creciente demanda ha impulsado un importante desarrollo en infraestructura médica y hospitalaria en los últimos años, ampliando y modernizándose unidades médicas, construyendo nuevos hospitales, y fortaleciendo los servicios de atención especializada, tanto públicos como privados.

Este crecimiento ha venido acompañado de un aumento sostenido en el número de profesionales de la salud, quienes, con su preparación y vocación, contribuyen a consolidar un sistema más eficiente, accesible y humano. En una ciudad como esta, donde muchas personas experimentan padecimientos de salud física y mental, la alta relevancia del personal de apoyo médico es incuestionable.

Reconocer su papel implica no solo visibilizar su contribución, sino también impulsar el respaldo social e institucional mediante el diseño de políticas públicas que les garanticen condiciones laborales dignas, formación continua, entornos de trabajo seguros y oportunidades reales de crecimiento y desarrollo profesional. Esto constituye un acto de justicia, una responsabilidad ética ineludible y una condición imprescindible para construir un sistema de salud más eficiente, equitativo y profundamente humano.

Mi reconocimiento, admiración y respeto al personal de apoyo médico.

Rosa Isabel Medina Parra / Doctora

Artículos Relacionados

Back to top button