Juicio Político

Voces que vuelan, cantos que nacen

Un domingo 13 de julio, tuve la dicha de poder asistir al concierto intitulado “Remembrando el cancionero”. En el cual el tenor ligero Víctor Herrera Peña y la soprano dramática Diana Vanesa Almaraz deleitaron con sus melodías, algunas ya clásicas, al público juarense que tuvo a bien acompañar la tarde. Es así que este par de cantantes, en plena mocedad, dicen adiós a esta frontera para continuar con su formación musical en “la ciudad de la cantera rosa”, Morelia.

A estas alturas ya tienen todos los preparativos para volar con rumbo al Bajío la mañana de este 15 de julio. Por lo que este cielo se despide de dos de sus hijos, esperando muy pronto su regreso. Pero permítame seguir poniéndolo al tanto del concierto, si es que se lo perdió, pues cual viaje en el tiempo se escucharon piezas operísticas en voz de Vanesa para saltar al siglo XX en México con Despedida o el vals Julia, interpretadas por Víctor.

Siempre es una decisión valiente el querer buscar nuevos aires, es de reconocer el ímpetu de quienes se aferran a sus sueños, aunque los retos nunca son pocos. Ahora que estas voces llegarán hasta Michoacán conviene dejar plasmado que sus inicios los tuvieron en Ciudad Juárez, para ser precisos en el estudio de canto de la maestra Jessica Peña, formadora de muchas generaciones de nuestra región. Igualmente, ambos participaron en el Ensamble Coral Universitario “Voces Custodias de México” en la UACJ.

Diana Vanesa tiene veinticinco años y su formación es en Finanzas, hasta hace poco ejercía dicha profesión al mismo tiempo que su pasión por la música. Primero empezó desde niña a aprender violín, esa fue su entrada al pentagrama de soles y bemoles. Dicho instrumento la llevó a formar parte de la Orquesta Esperanza Azteca en la ciudad. Asimismo, su incursión en el canto la ha llevado desde el “Octavio Trías” al Museo de Arqueología e Historia de El Chamizal.

Teniendo apenas diecisiete años, Víctor André comenzó a cantar desde la primaria el Himno Nacional. A través de los años fue profundizando en sus clases, siendo así parte del Coro de la Orquesta de Esperanza Azteca. También participó en montajes musicales, como la zarzuela “El Dúo de la africana” y presentándose desde el Museo Regional del Valle de Juárez al Teatro “Víctor Hugo Rascón Banda”. Con su corta edad ya tiene miras de convertirse en un digno representante de nuestra frontera en el género operístico.

Vibra el aire cuando estas dos voces se juntan para hacer saber que la música es parte fundamental de nuestra vida. Sin la música no hay vida. Aunque para algunos pueda parecer algo inútil y un desperdicio de tiempo, lo cierto es que la música aparece con la humanidad misma, he ahí la importancia de reconocer a quienes deciden dedicarse al arte, sea como sea. Vivan esas personas que hacen del arte parte de la transformación de nuestras realidades.

Para Víctor y Diana la ópera ha sido un develamiento del potencial de sus voces para embelesar auditorios. Entre ese repertorio formado por un Manuel Fernández Caballero a una María Teresa Lara estos dos cantores hacen de las notas sus aliadas para derretir al más rígido corazón. Pues para qué esta la música sino es con el objetivo de enternecer y acompañar la experiencia humana. Digo, a mí de solfeo y vocalización no me pregunte, pero es imposible no sentir cuando se escuchan esas voces que brotan en el desierto.

Y estoy seguro que más voces vendrán, listas para volar a donde quieran. Por lo pronto, que nadie duerma para estar al tanto del tenor y la soprano del Septentrión que arrancan una nueva etapa, llevando el nombre de Ciudad Juárez en lo más hondo de sus cuerdas vocales. Sepan que este terruño se enorgullece de saber que en él florece la vida a través de la ópera. Se espera su regreso con ansias para que hagan saltar lágrimas y aplausos: ¡Canten alto, Vanesa y Víctor, que desde aquí el Bravo los escuchará!

Hernani Herrera / Analista

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