Juárez: Cinco años de transformación y resultados

La transformación de Ciudad Juárez es una realidad. Después de cinco años de intenso trabajo, hemos logrado avanzar en la reconstrucción de una ciudad que recibimos con enormes rezagos: calles prácticamente intransitables, altos índices de inseguridad, deficiencias en los servicios públicos y una profunda necesidad de obra pública y social.
Desde el primer día nos propusimos cambiar esa realidad. Hoy Juárez ha recuperado buena parte de su brillo, su dinamismo y, sobre todo, el orgullo de ser la mejor y más grande frontera de México.
Antes que nada, quiero agradecer a las y los juarenses por el enorme privilegio de permitirme servirles como su presidente municipal —hoy con licencia— en dos ocasiones: primero durante el periodo 2021-2024 y, posteriormente, al refrendarme su confianza en las urnas para un segundo periodo, hasta hace unas semanas, cuando solicité licencia.
Ese segundo respaldo lo recuerdo con especial emoción. Por primera vez, el pueblo juarense reeligió a un presidente municipal otorgándole un apoyo todavía mayor que en la primera elección. Fueron 142 mil juarenses que no habían votado por un servidor en 2021 y que decidieron hacerlo en la siguiente elección. Ese voto representó para mí no solamente confianza hacia el futuro, sino también una evaluación y un reconocimiento al trabajo realizado durante los primeros tres años.
Agradezco también al alcalde en funciones, Héctor Ortiz Orpinel, por asumir esta honrosa responsabilidad con entereza y compromiso. Saber que este último trayecto de la administración está en buenas manos nos da tranquilidad y la certeza de que podremos cumplir los objetivos que nos trazamos e, incluso, superarlos, como ha sido una constante durante estos cinco años de gobierno.
Son muchas las obras realizadas y los resultados alcanzados en prácticamente todos los rincones de la ciudad. Mencionaré solamente algunos porque, sin exageración, reflejan el sentido de lo que hemos llamado la transformación de Ciudad Juárez.
En materia de seguridad, cuando llegamos al gobierno, Juárez se encontraba en el nada honroso quinto lugar entre las ciudades más violentas del mundo. Hoy ocupa el lugar 25. Por supuesto que no estamos satisfechos y sabemos que falta mucho por hacer, pero sería imposible negar que existe un avance importante y que debemos continuar por ese camino.
Otro de los problemas más graves que encontramos fue la recolección de basura. Recibimos un sistema prácticamente colapsado y tuvimos que reestructurarlo por completo. Contratamos nuevos servicios de recolección y adquirimos 150 camiones nuevos, tres veces más de los que existían anteriormente. Con estas acciones logramos pasar de más de 2 mil quejas diarias a solamente dos o tres.
También nos propusimos sacar a Juárez de la penumbra. Con el programa de Modernización del Alumbrado Público instalamos y rehabilitamos 22 mil 639 luminarias LED en calles de toda la ciudad; iluminamos mil 392 parques públicos en las colonias e instalamos más de 138 mil 301 metros de cableado nuevo y subterráneo para hacer más segura y eficiente la red.
La inversión realizada en nuestras calles también es inédita. Hemos destinado recursos como ninguna otra administración municipal en un periodo similar y lo hemos hecho, además, sin contratar un solo peso de deuda.
Mejoramos y rehabilitamos 404 calles con asfalto y concreto hidráulico. Tan solo durante 2026 se han reparado 147 mil 712 baches, con una inversión de 80 mdp y cuadrillas trabajando de día y de noche. A ello se suman proyectos estratégicos como la ampliación de la avenida De las Torres, que beneficia diariamente a más de 35 mil automovilistas.
En educación asumimos una responsabilidad que, aunque formalmente no corresponde en su totalidad al municipio, sí representa una prioridad para nuestra comunidad. Hemos rehabilitado más de 700 escuelas, en un esfuerzo sin precedente para una administración municipal.
Lo mismo hicimos con el Presupuesto Participativo. Hemos destinado recursos históricos para que sean las propias familias juarenses quienes decidan qué obras necesitan sus colonias y comunidades.
En materia deportiva, la tarea ha sido igualmente enorme. Realizamos la inversión municipal más importante que se haya destinado al deporte en nuestra ciudad. Construimos un estadio olímpico con una inversión de 57.3 millones de pesos en una zona históricamente marginada, que comenzó a recuperar vida con la rehabilitación simultánea de calles y espacios públicos.
También rehabilitamos los gimnasios Neri Santos y Kiki Romero, con una inversión cercana a los 100 millones de pesos, para devolverlos dignamente a las familias juarenses. Recuperamos el campo de béisbol infantil y juvenil Revolución y la cancha de Tuzos César, además de cientos de espacios deportivos, parques y áreas recreativas que durante años permanecieron olvidados.
Todo esto no significa que Juárez ya no tenga problemas. Los tiene y todavía enfrentamos enormes desafíos. Una ciudad de más de un millón y medio de habitantes, dinámica, fronteriza y en permanente crecimiento exige trabajo todos los días.
Pero hay una diferencia fundamental entre el Juárez que recibimos y el Juárez de hoy: la ciudad tiene rumbo.
Después de cinco años puedo decirlo con orgullo: todavía falta mucho por hacer, pero Ciudad Juárez está de pie, avanzando y recuperando la grandeza que siempre le ha pertenecido.
Esto es parte de lo que hemos hecho juntos en Ciudad Juárez.




